Sobre el techo
El aire esta tranquilo y frío.
Digo tu nombre en silencio,
Tú no quieres oírlo ahora.
Los ojos de la ciudad
Cuentan las lágrimas que caen.
Cada una
Es una promesa incumplida.
Grito en la oscura noche por ti
No lo hagas realidad,
No saltes.
Las luces no te guiarán,
Ellas te engañan.
No saltes.
No te olvides
de ti y de mí,
El mundo de ahí abajo
Ya no importa.
Por favor, no saltes.
Tu abres tus ojos
Pero no puedes recordar porque
La nieve cae en silencio
Pero no la puedes sentir.
En algún momento allá arriba
Te perdiste en tu propio dolor.
Sueñas con un final
Que te haga comenzar de nuevo.
Grito en la oscura noche por ti
No lo hagas realidad,
No saltes.
Las luces no te guiarán,
Ellas te engañan.
No saltes.
No te olvides
de ti y de mí,
El mundo de ahí abajo
Ya no importa.
Por favor, no saltes.
No sé por cuánto tiempo
Yo Podré detenerte,
No sé por cuánto tiempo.
Solo toma mi mano
Dame una oportunidad,
No saltes.
Grito en la oscura noche por ti
No lo hagas realidad,
No saltes.
Las luces no te guiarán,
Ellas te engañan,
No saltes.
No te olvides
de ti y de mí,
El mundo de ahí abajo
Ya no importa.
Por favor, no saltes.
No saltes.
Y si todo esto no puede detenerte,
Yo salto por ti
El aire esta tranquilo y frío.
Digo tu nombre en silencio,
Tú no quieres oírlo ahora.
Los ojos de la ciudad
Cuentan las lágrimas que caen.
Cada una
Es una promesa incumplida.
Grito en la oscura noche por ti
No lo hagas realidad,
No saltes.
Las luces no te guiarán,
Ellas te engañan.
No saltes.
No te olvides
de ti y de mí,
El mundo de ahí abajo
Ya no importa.
Por favor, no saltes.
Tu abres tus ojos
Pero no puedes recordar porque
La nieve cae en silencio
Pero no la puedes sentir.
En algún momento allá arriba
Te perdiste en tu propio dolor.
Sueñas con un final
Que te haga comenzar de nuevo.
Grito en la oscura noche por ti
No lo hagas realidad,
No saltes.
Las luces no te guiarán,
Ellas te engañan.
No saltes.
No te olvides
de ti y de mí,
El mundo de ahí abajo
Ya no importa.
Por favor, no saltes.
No sé por cuánto tiempo
Yo Podré detenerte,
No sé por cuánto tiempo.
Solo toma mi mano
Dame una oportunidad,
No saltes.
Grito en la oscura noche por ti
No lo hagas realidad,
No saltes.
Las luces no te guiarán,
Ellas te engañan,
No saltes.
No te olvides
de ti y de mí,
El mundo de ahí abajo
Ya no importa.
Por favor, no saltes.
No saltes.
Y si todo esto no puede detenerte,
Yo salto por ti
No me detuve a meditar en mis intenciones cuando dije que quería ir al edificio más alto, sólo lo hice.
Lo único que sé, es que en mi interior reinaba un vació inexplicable, mientras me movía a través de cada peldaño hacia lo alto, sin tan siquiera sentir el peso de mi cuerpo. Pero terminé allí, en el borde de aquella azotea, admito que nunca me imaginé estar allí y que siempre le tuve pánico a las alturas, pero en estas circunstancias estaba perdida en el dolor y todo miedo se desvanecía bajo mis pies.
Cerré mis ojos dándome una última oportunidad de poder despertar de aquel mal sueño…de aquella pesadilla, pero para desgracia mía seguía siendo la realidad.
Entonces fue inevitable que los recuerdos que aguardaban en algún lugar de mi memoria, florecieran súbitamente, martilleando en mi cabeza para recordarme que todo había acabado.
Dejé caer algunas lágrimas —de las últimas que derramaría —que bordearon mis ojos dejándome una perspectiva borrosa, acompañadas de un fuerte sollozo que evocaba aquella declaración de amor. Y una vez más lamenté mi realidad, porque nunca volvería escuchar decir “te amo”, nunca lo volvería a escuchar a él.
<< ¿Tom? Sabes…aquel día me moría de miedo y aún así te atreviste a desafiar mis miedos, llevándome hacia lo más alto de aquel edificio ¡¿Cómo pudiste?! —Reproché con voz contraída hacia el vacío —Pero ¿Sabes qué? No estoy molesta…porque…desearía que lo hiciese otra vez —entonces lloré con rabia —Pero si me pone furiosa el hecho de que ahora…tenga que hacerlo sola —y mi voz se quebró en aquel punto. >>
Me volví con los pies firmes en el borde y miré fijamente el vacío —hacia abajo —entonces era como si el mundo se disipara y no quedara más nada por hacer.
La imagen de las dos personas a quienes amaba con toda el alma se proyectó en mi mente por última vez y cerré los ojos con el dolor punzante dentro de mi corazón.
A estas alturas morir no sería tan doloroso como seguir viva.
— ¡Nessie! —Gimió alguien por detrás mío, pero lo sentí distante —Siendo tú no lo haría —siguió con voz excitada y entrecortada.
Lo reconocí a pesar de mi desconcierto.
—Nada tiene sentido…—logré articular con los labios, deteniéndome por un instante, no sé porqué lo hacía, pero sentí que había aluna razón que me impedía continuar.
De repente la sensación de que se aproximaba me hizo actuar con obstinación.
—No lo intentes Bill —le advertí con firmeza —No te acerques —Dije una vez más, tratando de aparentar dureza pero era imposible esconder mi dolor sin que mi voz lo dejara notar.
—Nessie…por favor —Suplicó aún más cerca —Tom no dio la vida para que perdieras la tuya.
—El murió por mi culpa —le recordé —Si yo no hubiera estado de por medio, nada de esto hubiera pasado.
—Fue un accidente Nessie…no podías evitarlo —insistió —Por favor no lo hagas, no saltes.
Recordé la última vez que vi su rostro humedecido por lágrimas, bajo aquella mirada ensombrecida por el sufrimiento y el dolor.
Entonces una sensación amarga invadió mi pecho, Bill me odiaba.
—Bill, acepta que en el fondo sabes que lo que digo es cierto…es mi culpa. —Arrastré las palabras con amargura —Sé que me odias por ello.
— ¡No! —Gimió instantáneamente y por un momento se detuvo antes de continuar —Si hubiera estado ahí…también habría dado la vida por ti…
Sacudí la cabeza, alejando la posibilidad de dar crédito a lo que acababa de escuchar.
—Lo dices para consolarme… —susurré con los ojos entrecerrados, manteniendo el equilibrio, sin el propósito de retroceder, me sentía muy culpable para hacerlo y me odiaba a mí misma por no tener otra opción.
Silencio sepulcral, parecía que el tiempo se hubiera detenido en aquella escena. La brisa golpeó suavemente mi rostro y el silencio se rompió en cuanto escuché la respiración de Bill mucho más cerca de lo debido.
—Nessie —susurró despacio —Si estoy vivo aún, es porque tú existes.
Dijo al fin.
Entonces abrí los ojos bruscamente y me entró el pánico al distinguir el vacío desde aquella inmensa altura, di un respingo hacia atrás muy trémula y Bill me aferró con sus brazos rodeándome con frenesí y alivio, al tiempo que me alejaba del borde, y por último me salvaba de mí misma, de morir.
—Bill —musité temblorosa.
Siguió oprimiéndome a su pecho, sin intenciones de dejarme ir, y aunque lo hacía con mucha fuerza yo seguía sin moverme, sin entender lo que acababa de ocurrir o lo que casi había sucedido de no ser por Bill, que seguidamente dejó caer unas lágrimas que sentí recorrer por mis mejillas, que se sosegaban cerca a las de él.
—Lo siento Bill…yo no debí…
—No debí dejarte sola…lo siento —se lamentó él entre pequeños sollozos —Lo siento.
Cerré los ojos y me dejé acunar por sus brazos que acababan de salvarme, y sin poder contener mis lágrimas —de las que yo había creído que eran las últimas —me eché a llorar profusamente.
—Nessie —dijo levantando mi barbilla y contemplándome con desolación —Si no habría otra opción que saltar, yo saltaría por ti…
Alcé la mirada alicaída y con los ojos bordeados de lágrimas.
—Vamos, ya no llores Nessie —dijo con tono consolador deslizando sus dedos por encima de mis mejillas—No debes llorar…
No imaginé volver a estar entre sus brazos, y menos verlo secar mis lágrimas y me parecía tan irreal estar cerca de Bill, había perdido toda esperanza, que ahora tengo un motivo para seguir viva y ahora entiendo que ese motivo es él.
—Aunque haya querido marcar mi final, y puesto que aún sigo viva y tú también…
—Podemos comenzar otra vez. —añadió con unas sonrisa cansada.
Lo contemplé una vez más y una sensación extraña me sobrecogió animándome a decir aquello que surgía desde lo más profundo.
—Bill… ¿quieres ser aún parte de mi presente?
—De tu presente y de tu futuro también ¿Lo recuerdas?
Asentí con una sonrisa y sus manos enmarcaron mi rostro, mientras sus labios se acercaban lentamente hacia los míos.
<< Nunca digas que será la última vez, ni tampoco prometas un por siempre >> —recordé mientras me sumergía en la esencia de aquel beso, porque lo hacía con toda el alma y antes de que perdiera la conciencia…mi último pensamiento fue Bill.
No estaba muy segura de cómo había llegado hasta aquí, pensé en la posibilidad de estar herida, quizás mis intenciones de morir no habían dado resultado y ahora estaba agonizando en la cama de un hospital, totalmente desgraciada, pero resurgió aquella caricia, aquel beso…Bill.
No había saltado y no podía estar herida.
Me tomó un instante reconocer a Bill mientras mis ojos parpadeaban pesadamente, hasta acostumbrarse a la luz que se dispersaba en el cuarto de aquella habitación.
Su cabeza descansaba encima de mi vientre y sus manos reposaban encima de las mías.
Retiré suavemente una de mis manos pasando por encima de su espesa melena que ahora no desafiaba la gravedad y permanecía inmóvil, y en aquel momento alzó lentamente la mirada para dedicarme una sonrisa que me infundió serenidad.
—Sigo viva —susurré con alivio y algo confusa —Pero… ¿cómo es que llegué aquí?
—Te desvaneciste —respondió con calma —pero pierde cuidado, estarás mejor cuando te lleve a casa.
— ¿llevarme a casa? —me estremecí ante la idea de estar sin él…esta vez imaginé que me dejaría ahí y se marcharía, me abandonaría…
—Yo cuidaré de ti, lo prometo. —Dijo y volví a la calma, pero aún así sentí la necesidad de añadir algo más que de alguna u otra manera me impulsaba a sentir miedo.
—Bill, nunca he perdido el conocimiento de esta manera…es la primera vez.
Esbozó una amplia sonrisa, la cual me extrañó mucho —Esto definitivamente era un sueño —al tiempo que oprimía mis manos con suavidad y las llevaba a su rostro.
Sostuve su mirada sin poderlo entender, y traté de esperar con paciencia alguna respuesta.
—Creo que Tom no sólo te salvó la vida a tí Nessie…Los salvó a los dos. —susurró deslizando una de sus manos por encima de mi vientre.
Una mezcla de miedo y felicidad me sobrecogió en aquel instante. Inevitablemente sonreí y lloré. Ahora tenía una razón más por la cual tenía que vivir.
—Nessie, estás embarazada…
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