martes, 18 de agosto de 2009

Capítulo_26_

La verdad es que no —admití dedicándole una sonrisa a medias —las alturas me dan pánico y los aviones no son lo mío.

La azafata pasó a comprobar si teníamos todos los cinturones de seguridad abrochados, Tom me dirigió una mirada advirtiéndome que faltaba el mío, así que obedecí y abroché mi cinturón.

—Si no tienes otra opción que estar a bordo de un avión, tienes que resignarte a hacer un esfuerzo sobrehumano y emprender una conversación con el pasajero de a lado ¿una buena idea verdad?

Reí inaudiblemente y percibí que la azafata se quedó muda al contemplar a los dos pasajeros de mi costado, y Tom le dedicó una sonrisa pícara, e hizo que la chica siguiera con una emoción saltándole los ojos.

— ¿Si mi compañero de asiento se duerme? —miré hacia Bill que tenía los ojos pegados.

—Bueno —recomenzó —si el asiento es de tres, hay la posibilidad que el otro pasajero quiera hablar contigo, es una buena opción.

—Vaya… ¿crees que sea una buena idea hablar de motivos personales?

— ¿Cómo cuales? —inquirió pensativo.

—No sé —pensé inclinándome hacia el respaldo de mi asiento —algo así como que no ví a mi amigo estos últimos días.

—Creo que el pasajero de alado querrá escucharte —rió —quizás él también haga lo mismo.

— ¿Qué crees que me responda?

—Que posiblemente la ausencia de tu amigo te hizo bien o talvez fue lo mejor.

—No creo que el pasajero de lado tenga conocimiento de las cosas que me hacen bien o qué es lo mejor para mí.

—Bueno, talvez cree que tu amigo te dio un espacio de tiempo para que pienses mejor las cosas.

—Quizás… —repetí.

El avión tardó en despegar con el ruido característico, traté de no resoplar y mantenerme serena hasta que el avión se estabilizara en el aire.

— ¿Quieres que el pasajero de lado te hable de motivos personales? —me preguntó, esbozando una sonrisa. —quizás tenga una historia que contar.

—Bueno creo que será interesante escucharlo. —Respondí —Soy toda oídos.

Tom se aclaró la garganta y buscó la mejor actitud para empezar.

—Estos últimos días extrañé mucho a mi amiga, y recordé la vez que la conocí, hace muchos años atrás, cuando mi amigo se unió a nosotros y nos presentó a su hermana menor —hizo una pausa —Ella era muy linda, parecía una pequeña muñeca de porcelana, frágil y tierna, solía acompañar a su hermano, así que la veíamos continuamente, a veces jugábamos, admito que no me gustaba verla llorar, y a veces tenía ganas de darle su merecido a Bill por molestarla, aunque sabía que muy en el fondo a ella le gustaba mi hermano —de pronto echó a reír.

— ¿y que paso después? —lo animé a continuar.

—Lo que ella no sabía era que a mi hermano también le gustaba ¿Gracioso verdad?

Giré para mirar a Bill, que reposaba profundamente dormido sobre su asiento, no lo podía creer, él nunca me confesó nada al respecto.

—No me parece gracioso, si sabías que ambos se gustaban ¿por qué no hiciste nada al respecto?

Entrecerró los ojos, como si pensara en una respuesta.

—Porque quizás también muy en el fondo, ella me gustaba también.

Mi corazón latió muy fuerte y llevé mis manos hacia mi pecho, tratando de amortiguar mis latidos y acompasar mi respiración.

—No lo puedo creer…

— ¿Deseas que continúe? —Preguntó abriendo los ojos lentamente —aún falta la mejor parte.

—S..si —balbuceé.

—Bueno…fuimos creciendo y las cosas empezaron a cambiar a medida que el tiempo transcurría, nuestra fama crecía, nuestros padres se habían divorciado y los padres de ella también, por lo que surgió la idea de que ella se fuera a vivir con su padre al extranjero, sabía que la extrañaría mucho, y que Bill tenía que resignarse a dejarla ir, pero así tenía que ser.

— ¿Y qué me dices de ti?

—No quería aceptar que ella me gustaba, por lo que me hice la idea de que sólo era un pequeño gusto y que pasaría a medida que conociera chicas, lo cual funcionó muy bien.

— ¿La olvidaste?

—Eso pensaba…—dijo arrastrando las palabras —Ella regresó y nos volvimos a encontrar, quedé muy impresionado al verla tan hermosa, no era aquella niña, era una mujer…—rió para sí mismo —Todo iba bien, había quedado impresionado y era sólo eso, o eso pensé hasta que una noche en medio de una fiesta los sentimientos que dormían dentro de mí despertaron, fue esa noche que probé sus labios por primera vez.

— ¿Alguna vez deseaste besarla?

—Lo deseé pero más que querer besarla quería protegerla, pero al final creo que las cosas salieron mal, de alguna u otra forma ella cayó como víctima de las circunstancias y se interpuso en mi camino, creyendo hacer un bien a su amiga —carcajeó —quería frecuentar chicas y olvidarla, pero lamentablemente ella sin querer se atravesaba en mis intentos.

—Pobre jamás imaginó que su amiga le había mentido ¿Verdad? —pregunté. —En el fondo se sintió culpable por aquel error.

—De cualquier forma yo no estaba molesto con ella.

—Pero así parecía.

Empezó a reír irónicamente.

—La verdad estaba molesto para mí mismo, eso era todo, no quería que mis sentimientos siguieran creciendo.

— ¿Por qué no querías? —inquirí curiosa.

—Quizás porque ella aún quería a su novio francés. —respondió mirándome a los ojos, sentía que su mirada me calaba los ojos y el alma.

La azafata volvió a transitar por el pasillo, distribuyendo algunos servicios a los pasajeros, inmediatamente se volvió a Tom, intenté no poner atención en las miradas que ella le tendía a él.

—Sólo una almohadilla para mi hermano —pidió Tom amablemente —al pobre se le va romper el cuello.

—No se preocupe —respondió ella — ¿Usted señorita? —preguntó dirigiéndose a mí.

—Está bien así —le mostré una sonrisa fingida.

Tenía suficiente con la bebida y los dulces.

Seguidamente volvió con una almohadilla, la cual acomodé con delicadeza detrás de la cabeza de Bill. Se le veía muy lindo emitiendo pequeños ronquidos, parecía estar agotado y no quise molestarle.

—Se ve tan lindo cuando duerme… —comenté.

—Ayer se quedó arreglando algunos detalles junto a Gustav.

—Vaya… —musité, quería volver al hilo de la conversación. — ¿Tom? —inquirí.

— ¿Está bien? —preguntó preocupado.

—Si, todo bien, Bill duerme como si no lo hubiera hecho en años, es sólo que… —me mordí los labios para empezar. —Creo que la compañera de lado tiene algo que decir…


Me miró animándome a continuar, mientras buscaba como abordar mi historia.

—Bien… es una historia, la contaré como mía ¿si? —Tom asintió y empecé pausadamente—Cuando me fui lejos de Alemania y emprendí un episodio nuevo de mi vida en Francia, no fue tan fácil, extrañaba a mi madre, mi hermano y a mis amigos, también echaría de menos a un par de hermanitos gemelos, admito que uno de ellos me gustaba, era el menor de los dos, me encantaba verlo cantar junto a los otros tres chicos de su banda—recordé cuando acompañaba a Georg al estudio y veía a Bill ensayar —y estando lejos sólo quedaba pensar que él algún día conocería chicas y se enamoraría, así que sólo quedaba resignarme a olvidarlo.

—Vaya… —murmuró Tom. —Creo que el hermanito gemelo menor pensaba lo mismo de ti, que algún día te enamorarías.

—Bueno creo que así lo hice —acepté a duras penas —Conocí a mis nuevos compañeros de clase, incluyendo a Pierre que era uno de los chicos mas populares de la clase, y el más guapo —el típico chico del cual casi todas las niñas suspiraban —al principio me caía mal, porque era un engreído y le encantaba dejar ilusionadas a la mayoría de chicas, y eso no me gustaba, así que trataba de ignorarlo, cuando un día me invitó a salir, me pareció muy raro pero terminé aceptando, y fue desde entonces que nos frecuentamos más, él era un magnífico corredor de autos, y me enseñaba un poco de su mayor hobby, es por ello que aprendí a tener dominio de los kart, me fascinaba estar con él, porque lo conocí más y él a mí, ya no me parecía aquel chico pedante y engreído, sin embargo sus amigos no me daban buena espina, parecían unos chicos superficiales y presuntuosos, aún así, eso no fue impedimento para que Pierre y yo fuéramos novios.

— ¿Lo llegaste a querer?

—Mucho, tanto así que decidí quedarme en Francia, y vivir definitivamente, pero cambié de idea cuando en la fiesta de fin de curso, Pierre discutió con uno de sus amigos, Jim, y como desquite él me echó en cara que Pierre sólo estaba conmigo por una apuesta, lo miré confundida y dolida esperando que me dijera que era mentira, pero no pudo negarlo, y se justificó con tontas explicaciones, como que él era un imbécil porque se dejó llevar por los malos consejos de su cuadrilla de amigos, y que cayó en ese juego y terminó enamorándose de mí, no quería escucharte, pero aún así insistió, así que no aguanté mi coraje y terminé por darle una bofetada con toda la rabia que sentía dentro, añadiendo que no quería verlo más, finalmente abandoné la fiesta decidida a regresar a Alemania —suspiré —Esa es la historia de la compañera de alado.

— Muy interesante, agradezco a la compañera de lado por confiar en mí —repuso Tom, tomando mi mano y apretándola delicadamente. —lamento que la historia no tuviera un final feliz.

—Quizás fue lo mejor, porque un día me di cuenta que muy dentro habían sentimientos dormidos hacia un “amigo” del pasado. —Susurré sin mirarle —Quizás es por ello que me atreví a besarlo inconscientemente en aquella fiesta.

—Tu amigo trataba de seguir las reglas, con el fin de protegerte —dijo enmarcando una sonrisa. —Creo que se descuidó mucho.

—Vaya, qué amiga tan lista ¿verdad?

— Que amigo tan ingenuo…

Por un momento se hizo una pausa hasta que me dirigió una mirada interrogante.

— ¿Te conté la mejor parte?

—Creo que aún no…—respondí.

—Bien bien, ¿Te mencioné que a mi hermano le gustaba ella verdad? —Asentí —Bien, pues desde que ella volvió me atreví a preguntarle si aún él sentía lo mismo por ella....

Un nudo se traspuso mi garganta y retiré con premura mi mano de las de Tom, y miré involuntariamente a Bill, trayendo atropelladamente recuerdos y el último en venir fue la vez en que lo besé por capricho.

Recordé su respuesta — ¿Bill te gusto? , — “Si, pero no es como tu crees”.

— ¿Te sientes bien? —me preguntó Tom.

—Me puse a pensar en lo que me acabas de decir. —respondí confundida.

— ¿si la respuesta fuera afirmativa qué crees que haría mi amiga? —parecía estar divertido dejándome con la incertidumbre.

—Es muy complicado —admití —Creo que si tu hermano aún siente lo mismo por ella, y tú también… —me quedé callada.

— ¿Una idea?

—Algo así —respondí —Quizás un trío funcione bien.

Tom echó a reír.

— ¿Un trío? —Repitió —dudo que funcione bien, soy un egoísta.

—Creo que falta un detalle —dije mirándole suspicazmente. —un detalle muy importante. Sólo ella puede decidir a quién quiere de verdad, ese es el detalle.

—Me quitas un peso de encima. —susurró satisfecho, no parecía preocupado. —tienes razón, sólo ella puede elegir.

— Así que la respuesta fue… ¿Afirmativa o negativa?

—Afirmativa. —su voz sonaba tan serena, que no parecía inquietarle.

— ¿Bill enamorado de mí? —Respingué—digo ¿de tu amiga?

—Si, pero añadió que no era como yo creía. —la misma respuesta que recibí yo, cuando le pregunté a Bill si le gustaba. —Así que creo que no hay mucho de qué preocuparse.

—Que chico más misterioso. —murmuré.

— ¿Puedo hacer una última pregunta? —lo miré. —Necesito saber la respuesta.

—Adelante.

— ¿Crees que mi amiga aún sienta algo por su novio francés?

Aunque en un principio estaba empeñada en recordar y creer que aún amaba a Pierre, sólo veía aquello como otro recuerdo del pasado, el cual quedó enterrado en mi mente, y ahora tenía la certeza que deseaba a Tom, lo quería con una intensidad indescriptible.

—Creo que tu amiga no siente nada por su ex novio francés, porque a quien quiere es a su amigo.

Aprecié que Tom trazaba una sonrisa de satisfacción.

— ¿Crees que eso cambie las cosas?

— Mucho. —respondió acariciando con sus dedos la comisura de mis labios.

¿Era una esperanza?, parecía que sí, después de todo teníamos tiempo para hablar, así que dejamos la conversación en ese punto, e intentamos descansar hasta llegar a nuestro destino.

Me sentí un poco mareada al descender del avión, Yun Sun se unió inmediatamente a mí, distinguí una furgoneta al salir, aguardaba para llevarnos al hotel, luego de un corto recorrido por las calles de NY llegamos al edificio.

Ingresamos al interior del hotel sin ningún problema, ascendimos por el elevador a la planta donde estaban destinadas nuestras habitaciones. Una vista espléndida del hotel se dejaba divisar por el cristal del elevador, simplemente perfecto, una amable recepcionista nos facilitó las tarjetas de acceso a la habitación, luego de proporcionar nuestros datos.

Genial, toda una habitación para nosotras, porque compartiría con mi amiga, con todas las comodidades de un hotel cinco estrellas, y una vista agradable hacia el exterior, Yun Sun me hacía ojitos cuando observó que Tom ocuparía la habitación del costado, una buena señal.

—Supongo que no le quitarás el ojo a tu vecino —insinuó Yun Sun mientras yo aún desempacaba mis cosas y las ordenaba en el ropero.

— No lo sé —suspiré — ¿Viste al vecino del frente? —le pregunté maliciosamente.

—O claro que si, sé que lo dices por Gustav.

—No parece alegrarte la idea.

—Me sorprende que a mí tampoco. —respondió Yun Sun indiferente, dejándose caer de espaldas a su cama.

De pronto el móvil vibroreó, y lo cogí prestamente, un mensaje nuevo. “La vista es muy buena desde la terraza”-Tom.

Extendí la mirada hacia la gran ventana que daba hacia el exterior, seguida de un pequeño balcón.

— ¿Qué haces? —preguntó Yun Sun

—Salir a la terraza un rato, quiero echar una vista panorámica. —y salí.

Allí estaba él.

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