Estaba apoyado sobre la baranda del balconcillo, tan sólo llevaba unos pantalones pirata.
— Oh… —murmuré para mis adentros, tendiendo la mirada sobre su dorso desnudo. —El amigo sexy como vecino…
Se giró automáticamente en cuanto sintió mi presencia mostrando una sonrisa, y sólo atiné a saludarlo con la mano, no tenía palabras sencillamente, me encantaba la vista panorámica que tenía desde mi terraza, nuestros balcones no distaban mucho.
Sentía que sus ojos me recorrían, e imaginé la pinta que tenía mi rostro después del viaje. — ¡Estaba echa un desastre! —y sin pensarlo dos veces regresé a mi habitación a trompicones.
— ¿Viste algo? —me preguntó Yun Sun con una voz de preocupación — ¡Que me cuentes mujer! —insistió ante mi mutismo.
—El amigo sexy es nuestro vecino. —respondí, tendiéndome sobre la cama y estirando mis brazos contenta.
— ¿El amigo sexy? —Inquirió mosqueada —Pareces atontada o algo por el estilo.
—Es Tom Yun Sun ¡Es Tom! —Le indiqué emocionada —Lo acabo de ver, estaba tan… tan sexy, con la espalda desnuda y sin nada sobre la cabeza…
Yun Sun me miró arqueando una de las cejas, y se asomó con una almohada a mi cama y se tendió junto a mí.
—Así que el tipo anda de exhibicionista —insinuó sonriendo maliciosamente — Sabes quizás tu también deberías salir a la terraza en piezas mas reducidas y hacer la competencia al amigo sexy ¿qué dices? ¡Serias la amiga sexy!
—Sólo a ti se te ocurre pensar que voy a hacer eso —respondí poniendo los ojos en blanco — ¡Por eso te adoro! —me fui encima de ella, jugando con la almohada. —Gracias por el consejo Yun Sun ¡Gracias!
—Tan mal la idea no está eh… —empezó a carcajear defendiéndose del ataque de almohadas — ¡Amiga sexy!
Horas después todo andaba en orden y las luces peculiares de los edificios se dejaban notar, ya había oscurecido.
Tomé un baño de espumas que lograron relajarme, y me tendí boca abajo frente al televisor plasma, haciendo zapping. Yun Sun vestía muy bien como para adivinar que antes de descansar tendría que dar una vuelta por el hotel.
— ¿No piensas bajar a distraerte esta noche? —Me preguntó, echando un vistazo a mi vestuario —Vamos que aún puedo esperarte, deja el pijama y ponte algo decente, anda vamos.
—Bah, no tengo intensiones de poner un pie fuera de esta habitación —respondí levantándome y buscando una bebida fría en el minibar — ¿Tu si?
—Aburrida eres —refunfuñó —Yo pensaba que saldríamos a pescar algo por el bar del hotel.
—Y yo pensé que lo haríamos mañana —impaciente eres…
—Ni modo —suspiró —Bill tendrá que ser paciente conmigo esta noche. —me guiñó un ojo con travesura.
Terminé de un trago mi bebida.
— ¿Bill? —Pregunté — Yun Sun estás delirando.
—Estás celosa ¡Eso es!
—Ideas tuyas —me giré en dirección a la terraza —mejor voy a tomar un poco de aire fresco.
—Mejor di que vas a mirar el panorama. —Rió perspicazmente —o mejor dicho…a tu vecino.
Puse los ojos en blanco y corrí la puerta de la mampara.
Revisé mi vestuario, mi corta camiseta sin mangas, y mi pequeño short, me sentaba muy bien, respiré hondo y salí a la terraza caminando resueltamente.
Me llevé una decepción en cuanto vi que Tom no estaba en su terraza, pero la luz de su habitación estaba encendida, y según mis rápidas deducciones él aún permanecía dentro, así que esperé unos minutos más, pero no salía y empezaba sentir frío.
Unos minutos después la decepción carcomía mis esperanzas de verlo, y me volteé para regresar a mi habitación, cuando oí mi nombre.
— ¿Vanessa?
Sonreí internamente, y lo encontré en las mismas apariencias, de la última vez.
—Ho…hola —respondí — ¿No piensas salir esta noche?
—No lo sé —sopló, buscando apoyo en la barandilla —Los demás tienen planes para esta noche, pero no me convencen del todo. —puso los ojos en mí —veo que tu tampoco.
Noté que Yun espiaba detrás de la mampara, y le dirigí una mirada asesina, haciéndole entender que no se atreviera a venir y desapareció haciendo una mueca.
— ¿Pasa algo? —inquirió Tom acercándose en mi dirección.
Miré a Tom disimulando una sonrisa.
—todo bien, muy bien, no pasa nada.
— ¡Un bicho! ¡Auxilio! ¡Un Bi-CHO! —Oí gritar a Yun Sun desde adentro de la habitación, con una voz exasperada.
Tom y yo respingamos por el repentino grito e inmediatamente entré a trompicones a la habitación, despidiéndome apuradamente de él.
— ¿Dónde hay un maldito bicho? —pregunté espantada.
Yun Sun permanecía en una esquina de la habitación, con las manos cubriéndole el rostro.
—Debajo de esa cama —me indicó con una de las manos medrosamente. —Es uno muy grande, creo que es una rata.
— ¡¿Una rata?! —exclamé atemorizada. —No puede ser…
Alguien golpeó la puerta insistentemente, y ninguna de las dos se atrevía a abrir.
— ¿Están bien? —preguntó. —abran, vamos.
— ¡Vamos Yun Sun abre la puerta! —le ordené.
—Hazlo tu —rezongó sin moverse.
—Maldita sea…—gruñí y salí a abrir.
Tom estaba del otro lado e ingresó en cuanto abrí.
— ¿Qué pasa? —nos preguntó a ambas. —Oí gritos.
—Es Yun Sun —la acusé —Dice que hay una rata en la habitación.
—Eso es imposible —dijo Tom, revisando por todos los rincones de la habitación.
Se inclinó para mirar por debajo de la cama y Yun Sun aprovechó para susurrarme “Es mentira cariño”.
La fulminé con la mirada.
—No hay ningún bicho con cola —dijo Tom, sólo esto —levantó un sujetador de color negro.
Lo miré avergonzada ¿Qué hacía Tom con mi sujetador?
—O que tonta fui —se disculpó Yun Sun —pensé que era una rata, por cierto esa prenda no es mía, es de Nessie.
Tenía ganas de matar a Yun Sun, resucitarla y matarla de nuevo.
—No hay ningún problema, sólo un susto. —me tranquilizó Tom, dibujando una sonrisa.
—Bueno yo me voy —Yun Sun tomó su pequeña cartera y se dirigió a la salida con una sonrisa satisfecha—Disculpen por este pequeño error —miró a Tom — y mil veces “lo siento” Tom, eres un buen chico ¡lo siento!
Me guiñó el ojo y cerró la puerta a sus espaldas, dejándome a solas con Tom, las intenciones de Yun Sun eran evidentes, y sabía que Tom lo había entendido, no me quedaba duda.
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