jueves, 24 de diciembre de 2009

CAPITULO_51_

Me desperté por la mañana a causa de la luz esparcida en la habitación, no me molestó en absoluto, estaba muy feliz de abrir los ojos y ver a Tom junto a mí, mientras sus brazos me ceñían a él.
Deslicé por reflejo mis dedos por encima de su pecho, enmarcando su abdomen ligeramente pronunciado. Luego exhalé un suspiro cuando sus manos recorrieron lentamente mi espalda, provocando aquella sensación inexplicable bajo mi piel, que hacía que mil estrellitas se apoderaran de mí, seguidamente apartó un mechón que cubría mi rostro, para darme los buenos días con un tierno beso, al cual correspondí con pasión desbordada.

—Buenos días princesa —habló con voz dulce.

No sé si fue el desconsuelo de saber que una maravillosa noche había llegado a su fin y que un nuevo día estaba por empezar que me entregué por completo a cada una de sus caricias y dejar pasar un minuto más durmiendo era algo imperdonable.
Poco a poco me acostumbré a la idea que había muchas cosas pendientes, pero el optimismo que todo estaría bien me tranquilizó.
Después caricias, pedimos un delicioso desayuno. —Tan romántico aquello —Una mañana perfecta, pero de alguna manera extraña…
Y al cabo de un rato, para mi pesar nos vestimos y nos despedimos de aquella habitación que guardó una de nuestras noches más inolvidables, aunque no sabía si la noche de bodas, superaría aquello.

—Si deseas podemos reservar la misma habitación, la próxima vez… —sugirió Tom, advirtiendo mi nostalgia por dejar el hotel.
— ¿Lo dices en serio?
—Muy en serio.

Le dediqué una sonrisa perspicaz y me colgué de sus brazos, mientras en elevador descendía.

Faltaban unas cuantas plantas y para fortuna nuestra, sólo estábamos él y yo, compartiendo aquel espacio, que de pronto se volvió privado por unos instantes.

—Oye te he dicho que te amo ¿Verdad? —quiso saber Tom, ruborizado ligeramente.
—Pues sí, en la mañana —le recordé.
—Bueno…Te amo.
—Yo también.
—Y no importa que pase después, recuerda que estaremos unidos.
—Lo sé —sonreí, aunque aquello me daba un poco de miedo, porque sonaba extraño.

Y le di un beso.

Sonó aquel característico aviso de llegada al piso indicado.
Él tomó mi mano y salimos en cuanto se abrieron las puertas, de pronto una sensación fría dominó cada terminación nerviosa de mi cuerpo, cuando percibí un rostro familiar por detrás de as puertas del ascensor que se disponían a cerrar.

—No puede ser…—farfullé por lo bajo.
— ¿Pasa algo? —inquirió Tom, con tono de preocupación ante mi súbito cambio.
—No, nada nada —respondí con voz nerviosa.

Continuamos caminando hasta que tuve la impresión que alguien nos seguía con movimientos inseguros, volví la mirada hacia atrás y efectivamente, alguien nos seguía, y era fácil reconocer quien era —Pierre —que aunque estaba a una gran distancia, se podía distinguir.
¿Qué diablos hacía aquí?
Me sujeté con más fuerza a Tom, y lo obligué a acelerar el paso.

—Oye, dime ¿pasa algo?
—Quiero salir lo más rápido posible, solo eso.

Su expresión era insatisfecha, pero me hizo caso.

Me tranquilicé cuando aquella sensación de Pierre siguiéndonos se desvaneció, porque lo perdimos de vista, o se había ido. Quizás se había dado cuenta que era yo y trataba de huir de él, y de seguro no le causaba gracia alguna, así que esperaba en algún lugar…
Para desgracia mía, un grupo de cuatro chicas, que luego se convirtió en más de diez nos interceptó —bueno a Tom. —en el saloncito de recepción, y se amontonaron alrededor de él, con pequeños grititos cargados de emoción, pidiendo una foto con él, o por lo menos un autógrafo.
El accedió sin tener otra salida, para no provocar un griterío mayor, que pusiera sobre aviso a más gente.
Me vi forzada a esperar a una distancia de aquella aglomeración. Golpeaba impacientemente el piso, con la puntilla de mi zapato.

— ¿Nessie? —preguntó aquella voz, la que tanto temía escuchar, de de la persona que menos quería ver.

—Pierre…—titubeé — ¿Qué haces aquí?
—Vamos Nessie ¿No me echaste de menos?

Lo miré interrogativa.

— ¿Echarte de menos? Pierre…estás delirando.
—Claro que no, estoy bien, mira todo este tiempo, sólo he pensado en ti…Nessie estoy aquí por ti, pero mira que casualidad encontrarte en este mismo hotel…
—Está bien, No me interesan tus explicaciones. Déjame en paz —repliqué con voz irritada.
— Sólo quiero que hablemos, Nessie, un poco de diálogo no le hace mal a nadie, y verás que te ayudará a aclarar las cosas.
Pasé de largo, caminando resueltamente, pero Pierre se interponía cuando lo hacía, poniéndose delante, y en vano era mi intento por esquivarlo.
Tom aún permanecía allí, entre la multitud, que era imposible que se diese cuenta que estaba en apuros.

—Déjame en paz… —le largué una vez más.
—Nessie, eres injusta conmigo ¿Por qué no me das la oportunidad de demostrarte que aún podemos volver?
—Ya la tuviste hace tiempo Pierre —le recordé.
— ¿Es por otro verdad?
—Te lo dije más antes.
— ¿Es el idiota del guitarrista ese? ¿El famosillo? ¿Con el que apareciste en las portadas…? ¡Porque estoy enterado!

Seguí caminando fingiendo no oírle, pero Pierre insistió en seguirme y se atrevió a sujetarme por la cintura, la gente parecía pensar que se trataba de una pelea de novios, que sólo miraba de reojo y pasaba de largo.

—No voy a permitir que me dejes así —soltó él, de pronto enfurecido— ¿Es ese idiota? ¡Contesta!
—No quie-ro
—Nessie… —trató de tranquilizarse, haciendo un visible esfuerzo por esconder su furia, al ver que uno de los botones se acercaba.

Pierre bajo el tono de su voz y le dedicó una sonrisa amable al muchacho, indicándole que no pasaba nada, así que el otro sólo retrocedió para alejarse, sin perdernos de vista.

—El no te llevará a nada bueno, tu destino es junto a mí… —continuó.
— ¡me voy a casar! —repliqué exasperada ¿Es que no podía entenderlo?
— ¿Tu qué…?
—Déjame en paz Pierre. —dije, desbaratándome de sus brazos.
—Esto no se queda así…—gruñó, tomándome del brazo con fuerza.
— ¿Qué?

Y tiró de mi brazo, arrastrándome hacia la calle.

— ¡Déjame! O gritaré —le dije, con tono amenazador.
—No Nessie, ahora tendrás que escucharme a mí ¿Es que te has vuelto loca? Casarte… ¡ja!
—No insistas...

Mis intentos por desengancharme de él no tuvieron éxito.

— ¡Ya suéltame! —exclamé sulfurada.
— ¡Cállate! —gritó crispado.

Nos detuvimos a mitad de la acera y me soltó.

—Sé que aún puedes desistir de esa idea de casarte Nessie, si me escuchas —dijo con tono suplicante —Sólo escúchame.
—Di lo que quieras, eso no cambiará las cosas.

Lo dicho pareció avivar de nuevo su cólera que volvió a sujetarme de los brazos y a zarandearme con hosquedad. Nunca lo había visto así, que me infundió miedo.

—Ya suéltala —intervino Tom.

Inesperadamente apareció allí.

— ¿A ti quién te ha dado vela en este entierro? —respondió Pierre con tono provocador.
—Suéltala —silabeó Tom.

Pero Pierre rió sarcásticamente y tiró de mi brazo una vez más, entonces Tom le dio la vuelta y le pegó un revés en la mandíbula, que lo hizo rendir sobre la acera.

Aquello atrajo inmediatamente la atención de la gente que transitaba, que se acumuló en torno a nosotros.

— Ya muchachos déjenla ahí… —decía alguien. — ¡Llamen a la policía! ¿Aquel no es un famosillo? ¡Si es ese!

En ese instante, estaba abrazada a Tom, implorándole que nos fuéramos, pero él estaba enfurecido, que no toleraba dejar las cosas así.

—Que no se atreva a ponerte una mano encima, nunca más —dijo Tom, cono tono amenazador.
—Ya no lo hará Tom, pero ya déjalo y larguémoslos…

Pierre se pudo en pie, retrocedió tres pasos, frotando su mandíbula ultrajada y levantó las manos en señal de paz, pero de repente se lanzó a traición encima de Tom, pegándole otro puñetazo.
Inmediatamente lo agarró de la camiseta, encogió la pierna y la impulsó contra el vientre de Tom, él gimió sordamente.
Todo aquello pasó rápidamente ante mis ojos, y ante la mirada expectante de los demás que tardaron en reaccionar, tomando de los brazos a Pierre, para que se detuviera.
Tom se incorporaba lentamente a causa del dolor, pero Pierre se libró una vez más para irse con ímpetu homicida sobre Tom, aprovechando que llevaba desventaja, por lo que corrí para impedirlo.

— ¡Ya! ¡Déjalo! —exclamé, sujetándole de uno de los brazos.
—Nessie aléjate —susurró Tom.

¡Hagan algo! ¡Se van a matar!

— ¡Suéltame! —me apartó Pierre con fuerza, de tal manera que caí encima de la pista.

— ¡Eres un hijo de puta! —escuché decir a Tom. — ¡Te voy a matar!

Y disparó un puño hacia Pierre.

Me incorporé pesadamente a causa del dolor, porque mis rodillas sangraban, y fue entonces que el sonido del claxon de una furgoneta me destrozó los oídos.
Grité horrorizada y alguien emitió un grito ahogado en medio de aquella escena.

— ¡Nessie no!
— ¡Tom!

No hay comentarios: