_Pasen chicos, bienvenidos _nos invitó a pasar la madre de los Kaulitz.
Le sonreí muy contenta, era una de las personas que solía visitar antes, no tan sólo por ser la madre de Tom y Bill, sino porque ella era un encanto tanto como madre y amiga, quizás el no tener una hija mujer le hacían sentir por mi un afecto especial, lo cual me agradaba mucho.
_Me alegro de volver a verte cariño _dijo con dulzura ella, avanzando un paso para alcanzar mi mano y estrecharme en un abrazo.
Pude sentir lo suave y maternal que resonaba su voz, inconfundiblemente Simone.
_Yo también Simone, me alegro mucho.
_Hay que ver que has crecido y estás guapa _ me elogió_ ven siéntete a gusto, estás como en tu casa.
Las piernas dejaron de temblequear un poco, y sentí aligerar mi nerviosismo.
Mi hermano y yo nos acomodamos en la sala de estar, no me di cuenta cuando la figura de Tom se materializó de repente, y mis ojos recorrieron con lentitud la amplia sonrisa que trazaban sus labios, no llevaba nada sobre la cabeza y dejaba ver sus hermosas rastas sujetas en una coleta.
Se movió con un ágil movimiento en mi dirección pegándome un beso cálido en la mejilla, y me las jaló como solía hacer antes, no entiendo como no pude evitarlo.
_ ¡Auch!_gemí_ Tom eso du-e-le_ me quejé, suavizando mis mejillas.
_ ¡Oh! Cuánto lo siento _se disculpó con un tono teatral _olvidé que ya no eres una niña.
_Ya me di cuenta _articulé con los labios, poniendo mala cara.
_Resulta un poco difícil no darse cuenta de ello, estás preciosa _murmuró él y le dirigí una mirada apresurada anteponiendo mis manos a mis mejillas, que esta vez ardían de vergüenza.
_No te la creas Ness…Tom suele hacer ese tipo de bromas, de muy mal gusto por cierto _Añadió Georg con el afán de molestarme, lo cual no le vino nada mal.
_ ja-ja-ja graciosillo _musité sin ganas _nadie te dio vela en este entierro hobbit.
_ digo lo mismo eres un hobbit _dijo Tom y tomó mis manos, apartándolas de mi rostro.
_ Es en serio _concluyó antes de desaparecer hacia las escaleras, porque Simone reclamaba a Tom la presencia de su hermano en el comedor.
_ ¡Si mamá!_contestó él subiendo las escaleras a regañadientes, nadie más parecía venir cuando Gordon se presentó allí.
_Hola chicos _saludó él _Hay que ver que el tiempo pasa rápido, pareciera que fue ayer cuando te fuiste _comentó.
¿Era posible?, seguía siendo la misma, tanto no pude haber cambiado, me preguntaba.
_Si el tiempo pasa a la velocidad de un rayo _exageré _y ya me tienen aquí de vuelta.
Gordon parecía causarle gracia la forma en que contaba mi largo viaje, claro que omitía los detalles que no quería recordar.
_ ¡Chicos a cenar!_nos llamó Simone al comedor.
Gordon y mi hermano conversaban en la mesa animadamente, de música, conciertos, ensayos, ¡bleh!, asuntos que los sabía al dedillo, así que me dispuse a ocupar mi asiento, cuando una voz susurró un “hola” al oído, giré automáticamente y me encontré con el rostro perfecto de Bill a escasos centímetros del mío.
_ Ho hola _balbuceé al contemplar la sonrisa perfilada en los labios de Bill, admito que la forma traviesa en que saltaban sus ojos hacían que yo me desmoronara y tan sólo me quedé tratando de poner en orden mis ideas, sabía que era algo extremado de mi parte , pero era consecuencia de la emoción.
_ ¿Nessie?_levantó las cejas Bill _vamos este es el momento en que te arrojas a mis brazos _me animó él.
No pude evitar sonreír y haciendo caso a la sugerencia lo abrasé tímidamente, enfrascándome en ese cálido saludo ¿Qué más podía hacer?, sus manos se afianzaron por el contorno de mi cintura y el contacto de su rostro con el mío hizo que mis mejillas ardieran, y más aún cuando su voz se volvió en un murmullo al decir “te extrañé”.
Podría haber dicho mil veces, yo más que tú, pero las palabras se quedaron en mi garganta y una voz afectada s alzó en ese instante.
_ ¿ya? _interrumpió Tom _Tengo hambre.
_ Genial _murmuré apartándome de Bill, mientras él reía para sí mismo.
_ ¿Celoso Tom?_le insinuó el menor
_ tengo hambre _Bill suspiró y se concentró en su plato.
Miraba una que otra vez a Bill las veces que hablaba e intercambiaba comentarios con los demás, molestaba de vez en cuando a su hermano, soltando notas malintencionados pero Tom no se permanecía quieto y también hacía partícipe se sus bromas a Georg, a quien no parecía molestarle la ironía de los Kaulitz, en cierto modo me tranquilizaba ya que no tenía que dar cuentas de mi.
Todo, casi todo marchaba bien hasta que un intercambio de miradas no pasó desapercibida ante mis ojos, Bill me sonreía y Tom reía divertido, mis sospechas me hacían especular que ese par se traía algo entre manos.
Aparté la vista con el intento de no dar crédito a mis posibles sospechas, pero en menos de un minuto mi tenedor replicó sobre mi plato por aquello que me pilló por debajo de la mesa.
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