miércoles, 15 de julio de 2009

CAPITULO _5_

Una mano se deslizó frescamente por encima del muslo de mi pierna, volteé mecánicamente hacia el responsable y le dirigí una mirada, esta vez envenenada al tiempo que lo cuestionaba.

_ Pareces una antorcha humana_ comentó Bill con frescura, presumiendo con aquella pregunta su no tan gran proeza.

_ Lo siento_ me disculpé mirando a los demás que espectaban con curiosidad la rapidez en las que mis mejillas se encarnaban al rojo.

_ Tranquila_ me confortó Tom, exponiendo una sonrisa_ ¿Deseas ensalada?

_ Gracias _miré a Bill_ ¿También deseas ensalada?

_ Quizás después _respondió.

Sus malos humos amenazaban con agriarme la cena, la cual por cierto estaba deliciosa, desde luego no iba a permitir que la bienvenida de Bill marchara con éxito, de ninguna manera. Aclaré mi garganta y le ofrecí una sonrisa a Bill con la que le advertía.

Bajé con disimulo mi mano por debajo de la mesa, con la intención de apresar la mano de Bill, en cuanto así fue la entrelacé, y en el momento en que se disponía a darle un sorbo a su vaso con agua, de un impulso hice que el agua se vaciara sobre su playera.

_ ¡Hay! _ Exclamó Bill crispado

_ ¿oh, Bill estás bien?_le pregunté con sorna

_ Cariño deberías cambiarte la playera_ le sugirió su madre

_ Creo que eso es lo que voy hacer_ respondió Bill tendiendo la mirada sobre mí.

Tom se retorcía de la risa al igual que Georg _ ¿Te importa si te hago una pregunta? _dijo Tom.

_ Dime

_ ¿Aún vas a querer ensalada?_ Bill puso los ojos en blanco y se retiró de la mesa en dirección a su habitación, Tom me guiñó el ojo y le respondí con una sonrisa de suficiencia.

Tiempo después Bill se reincorporó a la cena sin más intenciones de fastidiar, de allí la cena siguió su curso.

No fue hasta terminar que vi desaparecer a Bill, me incomodó un poco la actitud que tomó al regresar, tan siquiera me dirigió la mirada y volvió a desaparecer, era hora de marcharnos y aún tenía la esperanza de volver a verlo pero no había, o es que no quería volver.

Decidida fui a buscarlo, dejando a mi hermano hablando con los demás en la sala, mi última esperanza era que estuviese en el jardín tomando bocanada tras bocanada de aire para amilanar su enojo conmigo, tras dejar escapar un sonoro suspiro me volví hacia atrás para irme pero me tropecé con Bill y di un respingo al verlo de repente.

_ ¿Me buscabas?_asentí, su aliento estaba tan cerca que no tuve el valor para mentirle.

_ Bien acepto tus disculpas

_ Muy considerado de tu parte Bill, pero aún no te las dí, porque no tengo motivos para hacerlo _le objeté muy indignada, apartándome de él

_ Vaya entonces estamos mano a mano, ¿Contenta?

_ Lo que faltaba, eres un idiota ¿sabes?_ me miró con los ojos como platos _ y no me mires así que voy en lo cierto, ultrajar una de mis piernas no me causó gracia

_ mojar mi camiseta ¿si?

_Lo merecías, porque tu empezaste_ lo acusé

_ Y tú la seguiste ¿no?_se defendió

_ ¡ja!_bufé_ sabes me di cuenta de algo…_ dije revolviendo mis manos, a fin de cambiar el giro de la conversación _Parecemos unos niños.

_ De niños siempre terminábamos haciendo las pases, ¿Me das la mano?_ sugirió el y yo le tendí la mía en señal de que aceptaba_ Extrañaba hacer todo esto, tirarte el anzuelo para que tu lo pudieses coger y siempre, siempre caías-

_ Genial, siempre de pescadito_ dije sonriendo_ pero esta ves quedó claro que no fue así ¿verdad?

_ No, tengo que aceptar que tendré que ingeniármelas para hacerte la pascua sin que yo sea el perjudicado.

_ No seré presa fácil _lo desafié

_ Siempre a la defensiva, no cambias _reí por aquello

_ Es hora de irme, me alegra volver a verte Bill y aunque suene raro no esperaba más de tu bienvenida_ me despedí con una de las manos, tomando la puerta de salida_ y te extrañé mucho.

_ No más que yo_ susurró él

Me quedé inmovilizada en la puerta, porque Bill se acercaba a paso lento para tomarme por los brazos e inclinarse para besar mi frente__ nos vemos mañana.

Conseguí no quedarme pegada a Bill y caminar dedicándole una sonrisa a medias, era claro que seguíamos siendo los mismos, pero no los niños de antes. No entendía porqué me temblaban las piernas cuando volví a verlo, quizás en el fondo me seguía gustando aún, ¿sería eso?, debatía internamente esa posibilidad, ¡Bleh! Bill no sería el que enmiende mi corazón, definitivamente no.

_ A Bill le encanta ser el centro de atención y hoy lo fue_ comentó Georg con una risa contenida mientras manejaba camino a casa y luego soltó una carcajada _ No entiendo cómo se le pudo ir el vaso encima ja ja ja.

_Lo hice yo_ confesé y él me miró inmediatamente abriendo los ojos como platos_ ¡Georg cuidado la luz roja!_ exclamé espantada porque mi hermano se había desentendido del autopista.

_ Esta bien, esta bien, tranquila_ me aquietó_ ¿Y no me dijiste nada?_lo miré sin entender.

_ ¿No me vas a decir que estuvo mal?_ le pregunté

_ Bueno supongo que fue sin querer… _me defendió él, sin tan siquiera saber que había sido con intención.

_ Porque el muy…_ Pensé dos veces lo que iba decir y me contuve de terminar la frase_ porque el muy tonto me pisó el pie.

_ ah_ murmuró Georg _ pobre.

Mi mente viajó por un rato a través de los cristales del auto, al igual que todo lo que veía pasaba a medida que el auto iba avanzando, quizás los recuerdos punzantes se iban ir disipando a medida que el tiempo fuera transcurriendo, posiblemente eso pasaría, mientras tanto ayudaría al tiempo.

_ Georg por favor no cantes, que tengo oídos _le sugerí al escucharlo tararear las letras de una canción.

_ Si no me lo decías, ni enterado_ me indicó riendo_ por cierto alguien vendrá mañana.

_ ¿Quién?

_ Sorpresa hermanita, sorpresa y sé que te encantará… de eso no te queda la menor duda_ explicó con un tono misterioso, saboreando mi inquietud por saber de quién hablaba, odiaba ser impaciente.

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