— ¿Cómo estás? —dijo riéndose y lo miré extrañada. —Si si, ella está conmigo, ¿Te paso?, si yo también te quiero, por el momento dudo que salga del país —continuó —Está ansiosa de hablar contigo. —Es papá —me indicó, tendiéndome el móvil.
Volví a la normalidad.
— ¿Papá, cómo estás?
—Bien cariño, acabo de salir de una operación exitosa ¿tú?
—Bien, mejor que bien, excelente, estamos por entrar al cine.
— ¿Películas de terror?
—Acción, a mamá no le gustan las de terror.
—Aha —dijo en voz baja— saluda de mi parte a tu madre.
—Lo haré papá.
— Nessie, ¿recuerdas a Pierre?—preguntó dudando —Bueno creo ya no es tu novio.
—No
—Bueno, el pobre ha venido a buscarte en reiteradas oportunidades, le dije que no estabas, pero no me creyó.
— ¿y?
— Le di tu número nuevo, dime si hice mal.
Claro que estaba mal, muy mal, si cambie de número era obvio que lo había hecho por evadir las llamadas de Pierre, y papá lo había echado todo a perder.
— ¿Estás molesta?— preguntó, sintiéndose culpable —Lo siento, pensé que aún eran amigos.
—Olvídalo papá, no importa, cambiaré de número, otra vez.
— ¿Te ha hecho algo?
—Nada —mentí —es sólo, que es mejor así.
—Oye no entiendo los motivos por los que terminaron, pero creo que el chico merece una oportunidad, para que aceptes sus disculpas.
—Lo intentaré —suspiré— asunto cerrado ¿si?
—Lo que tú digas.
—Creo que es hora de entrar, mamá ya vino.
—Te llamo otro día cariño, cuídate mucho.
Cerré el móvil, ahora entendía cómo Pierre tenía mi número.
Georg, me miró intrigado, pero no se atrevió a preguntar el motivo por el que de pronto estaba malhumorada.
Habían pasado cinco días, no me importó quitar la batería a mi móvil, como también permanecer encerrada en mi habitación, sin dar explicaciones, no estaba de humor para hacerlo, tampoco nadie se atrevió a cuestionar mi actitud, hasta que un miércoles por la trade, Yun Sun llegó sin previo aviso y me sorprendió.
— ¿Aún sigues como no disponible? —preguntó sarcásticamente, desde la puerta.
— Yun Sun —suspiré —Lo siento…
— ¿Lo sientes? —Inquirió —te llamé insistentemente, pero tu móvil estaba apagado.
—Olvidé encenderlo, de verdad lo siento, soy una cabeza hueca…
— Dejémoslo de lado bonita.
— De razón me extrañaba no saber nada de ti —reí, había olvidado que Yun Sun prometió llamar y me tumbé de espaldas a la cama.
— Georg me dijo que estabas en tus días, por eso no salías. — dijo ella, haciendo lo mismo.
— ¡Hobbit!, ¡me va escuchar! —Me levanté enfadada —con que eso fue lo que te dijo— gruñí.
—Oye tranquila, que no es nada del otro mundo.
—No tiene por qué estar ventilando mis cosas —le objeté.
— ¡bah!, ni que fueras la única sobre la faz de la tierra que pasa por lo mismo. —Se puso a mi altura, y siguió hablando con la misma expresión— ¿Sabías que Gustav tiene novia?
La miré estupefacta, no pensé que lo sabía, y lo que más sorprendía era la tranquilidad con la que hablaba.
— ¿Cómo te enteraste?
— Lo vi con mis propios ojos.
— ¿Tu?—asintió.
—Merodeaba un club y vi a los chicos allí, por lo que noté, estaban muy bien escoltados, con un grupo de guardaespaldas —suspiró —no sé cómo fui a parar allí, pero tropecé con Gustav, estaba con una pelirroja, ella lo besaba, quise quitarla de encima pero alguien me interrumpió. —puso mala cara.
—Lamento no habértelo dicho antes, no quise que te sintieras mal.
—No tienes que lamentarte por nada, no estoy triste, si Gustav buscó refugio en otra, de seguro es para olvidarme.
— Vaya, quizás necesites hacer lo mismo, olvidarlo.
— Quiero pensar eso, Nessie.
— No entiendo qué hacías en un club, ¿sola?
—No andaba sola, iba acompañada por un tipo muy guapo, que me invitó a salir, casualmente coincidimos en el mismo lugar donde estaban Gustav, y los demás, incluyendo a tu hermano.
— Ah, no me dijo nada el muy muy…
—Si no te dijo nada, es porque estás encerrada en tu recámara las veinticuatro horas del día querida. —Continuó —Estaba tan distraída por la presencia de esos dos, que terminé por aburrirme y mandar de paseo al tipo con quien andaba y en cuanto quise irme encima de la pelirroja, Tom se apareció.
— ¿Tom?
—Se presentó de repente y me detuvo, me dijo que no tenía por qué desquitarme con la pobre chica, me resistí, pero terminó por convencerme, aún no entiendo por qué le hice caso.
—Porque tenía razón ¿no crees?
—Quizás, pero me quedé con las ganas de estamparla contra el piso, en fin mal no terminó la noche, Tom es divertido.
— Voy a terminar pensando que la opción puede ser Tom.
—Como lo dije siempre, con él nunca se sabe…
Yun Sun me sacó de ese estado, su presencia era mi medicina, a no dudar, de pronto saltó de la cama como si acabara de recordar algo.
— ¿Qué hora es? —preguntó, abriendo mi guardarropa, y buscando con una mirada rápida, dentro de ella.
—Bueno, quedan unos quince minutos para las cinco.
— Mierda… —se lamentó — ¿Tienes alguna falda que haga juego con esta blusa? —preguntó mostrando una blusa de color celeste.
—Creo que si, pero es muy corta —no entendía, por qué lo hacía —
¿Tienes algún plan, que no me hayas consultado?
—Una fiesta —aclaró.
—Genial, una fiesta, y se puede saber ¿con quién?
—Con quienes, esa es la respuesta.
—Un momento, señorita Yun Sun, no estoy de ánimos para ir a ninguna fiesta _le señalé.
—O si que irás ¿Lo harás por tu amiga? —Su mirada era suplicante, que terminó por atenuar mis malos ánimos —por favor.
—Está bien, primero quiero avisar a mi madre…
—No es necesario, Georg fue el de la idea, y tu madre está al tanto.
— ¿Georg?
No hay comentarios:
Publicar un comentario