TOM
Aparté la mirada del grupo de personas que se aproximaban a darnos la bienvenida. No podía dejar de sonreír, ser uno de los centros de atención era como un hábito.
Observé que Georg se asomaba por el otro extremo, junto a dos chicas.
—Pensé que Vanesa no vendría —repuso Bill, acercándose a mí, al darse cuenta que también los observaba, su voz se confundía con el sonido de la música.
Antes que pudiera responder, él se aventuró hacia la dirección de Nessie, hice lo mismo y pocos metros de Nessie me encontré de espaldas a Yun Sun, claro que era ella, la distinguí por el denso color de su cabello.
— ¿Yun Sun al acecho de Gus? —Le pregunté irónicamente, y giró inmediatamente.
— Hoy estoy con la guardia baja —dijo mostrando una mueca —Creo que está a sus anchas con la zorra que tiene por novia.
—Quizás deberías buscar refugio en otros brazos —le aconsejé, mirando hacia una multitud. —Percibo que muchos chicos te miran elocuentemente.
—Si, si —murmuró — ¿Te importa si tomo en cuenta a Bill?
—Con gusto —le abrí paso, y me guiñó el ojo, caminando con gracia hacia él.
— Como no…
En cuanto quise seguirle el paso, Dave se interpuso tendiéndome una copa de Vodka, y compartí algunos comentarios con él, sin dejar de perder la mirada a Nessie, que parecía estar aburrida, en ese grupo de tres, no pasó mucho tiempo sin que se uniera Natalie —estilista de la banda — y mantuviera entretenido a Dave, con comentarios técnicos, entonces aproveché la oportunidad para acercarme a Nessie.
Por primera vez esa noche, la vi con espíritu desenfadado, mostrando las virtudes de su físico, sus curvas femeninas advertían peligro, llevaba un escote, no tan exagerado, y sus piernas largas resplandecían perfectas, por lo corta que era su falda, sus ojos verdes resplandecían serenos y a la vez desafiantes, invisiblemente provocadores, su cabello rubio cubría ligeramente su tez, quedé cautivado. —No es una niña, es una mujer —pensé.
— ¿Aburrida?—Le pregunté, y ella extendió la mirada hacia mí, me pareció ver algo especial en sus ojos, algo que no vi antes, o que no me había dado cuenta.
—Bill me acaba de arrebatar a mi amiga, creo que eso es. —respondió, con resignación, pero no parecía importarle.
— Sólo es cuestión de que Gustav venga para lanzar el anzuelo.
—Me parece una buena idea, pero creo que está acompañado por una pelirroja.
—Vamos linda, diviértete. —La animé—Uno tiene que ser ciego para no darse cuenta, que estás hecha una preciosidad. —no encontraba las palabras precisas para decir lo hermosa que estaba.
—Gracias —me susurró, sentí la dulzura de su aliento, golpear sutilmente mi rostro.
—Tom flirteando con la hermana de Georg. —insinuó Dave, que se apareció de pronto, lamenté por un momento su presencia, y también la de Georg, que se aproximaba — ¿Cómo estás Vanessa? —le preguntó Dave.
—Está preciosa —quise responder, por ella.
—Le parto la cara, al que pretenda pasarse de listo con mi hermana. —Advirtió Georg, uniéndose a nosotros.
Solté una risita entre dientes, a Georg no le sentaba bien dar amenazas. Miré casualmente hacia un grupo de chicas y me pareció ver a la misma chica de aquella noche, me quedé estudiando sus movimientos, no tenía la certeza de que fuera ella.
— ¿Pasa algo? —Inquirió Georg.
— ¿Cómo? ¿Qué dices? —le respondí, aquella chica había desaparecido, e intentaba localizarla forzando la vista.
—Pareces alelado, ¿Viste algo?
— ¿Cómo?, Ah, si —me volví hacía él —Yo también haría lo mismo si alguien se quiere pasar de listo con mi hermana.
— Pero no la tienes —Me recordó Dave.
—Vamos Georg, pareces mi niñera —le dijo Nessie, y yo le di la razón.
—Creo que Nessie tiene razón, Hobbit
—Oh si claro, una niñera —se quejó.
— ¡Hey Tom! —Me llamó Dave — Aquella chica es la misma de…
—Si, creo que es ella —Le corté, había vuelto.
—Quizás deberías ir a por ella —intervino Georg, mirándola también.
—Muy buen consejo Hobbit —reí —Los veo después, Nessie quizás deberías divertirte un poco, Georg es algo aburrido. —le reiteré y ella me devolvió una sonrisa encantadora, pero ausente.
—Lo intentaré.
Y fui tras mi objetivo, terminar aquello que no había terminado aquella noche, sé que era una tontería insistir con aquella misteriosa chica, que apenas la había conocido noches pasadas, pero nada perdía intentándolo, después de todo no era una mala idea, intercambiar algunos comentarios.
Cuando llegué a su lado, se asomó a mí sin decir una palabra, apenas levantó la vista y sus labios se apegaron a mis labios, sin rozarlos.
—Estás más guapo que nunca. —me dijo.
—He venido por ti —le admití —Aquella vez, me fui y no tuve la oportunidad de preguntar tu nombre.
—Kate —respondió.
Una hora después estábamos en un rincón, estudiaba cada uno de sus movimientos, me animó a bailar un poco, no me resistí y la seguí, sentí el impulso de besarla, pero no me atrevía.
—Me gusta cómo bailas —le comenté.
—A mi también me gusta — susurró en mi oído.
La iba a besar definitivamente, cuando vi a Nessie, parecía estar en problemas.
— ¿Me permites un momento? —me disculpé, Kate me miró extrañada.
— ¿Paso algo?
—Creo que es Bill —mentí —Lo siento, ya vuelvo.
Y sin más caminé atropelladamente a salvar a aquella damisela en apuros.
— ¡Déjala! —prorrumpí.
— ¡Tom! —pronunció mi nombre esperanzada.
—Ya deja de molestarla —advertí al sujeto que hostigaba a Nessie—Lo haces por las buenas o tendrás que atenerte a las consecuencias.
—Sólo bailamos —Se defendió el tipo, ganas de partirle la cara no me faltó — ¿No lo ves?
—Pero ella no parece sentirse a gusto —le discutí y tomé de la cintura a Nessie, atrayéndola hacía mí, estaba picado.
—Esto no es asunto tuyo, rastafari recién llegado —Me apuntó.
—Claro que lo es, y es mejor que te largues.
— ¿Una amenaza? —rió mordazmente.
—Es sólo una advertencia, si lo tomas por las buenas —le reté, sin dejar a Nessie.
Dos sujetos corpulentos se acercaron sigilosamente hacia nosotros, al ver el pequeño espectáculo, y agarrando del brazo al tipo, lo arrastraron hacia la salida, mientras el otro se resistía, profiriendo amenazas por lo bajo.
—Ya no causará problemas —se disculpó uno.
—Sólo llévenselo —articulé, mientras empujaban a aquel desgraciado, y tomé a Nessie por los brazos.
— ¿Estás bien?
— Si, gracias.
—Georg se preocupará si no estás ahí. —Traté que me siguiera, tomando sus manos, pero se quedó quieta y me fulminó con la mirada. — ¿Ahora eres mi guardaespaldas?
— ¿Qué dices? —no la entendía.
—Que estuviste siguiéndome todo el tiempo ¿cierto? ¿Georg te envió a cuidar de mí?
—Nadie me envió a cuidar de ti, te vi por casualidad.
—No te creo, y me irrita que me traten como una niña, que no puede cuidar de sí misma, enviándome a alguien que siga mis pasos.
—Las cosas no son como tú dices, imagínate si yo no hubiera llegado…
—Pero llegaste, te lo agradezco pero ahora puedo cuidar de mí. —quiso alejarse de mí, pero no podía dejarla otra vez, y alargué los brazos para rodearla.
—O no, eso no lo creo, mírate cómo estás. —le reproché.
—Estoy bien —insistió ella.
—No lo estás, no pienso dejarte.
— ¿Así? —Me miró, como si estuviera tramando algún ardid —Está bien, pero seguirás mis reglas.
— ¿Tus reglas? —Inquirí — ¿Qué propones?
—Bueno, bailar un poco y luego regresar ¿Si?
—Es una idea descabellada después de lo que “casi”, te acaba de pasar.
—Vamos Tom, quiero bailar contigo.
Atravesamos el recinto, hasta un lugar más privado y seguí la única regla que había por cumplir, bailar con ella.
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