lunes, 20 de julio de 2009

CAPITULO_9_

—Ahora el hermano mayor quiere imponer su voluntad —le dije irritada.

—Mira, esto no es tan fácil, como manejar una bicicleta

—No necesitas decírmelo, porque lo sé muy bien.

—Entonces no deberías arriesgarte, porque…

—porque nada Georg, voy a competir y ¡punto!

—Esta bien —me dio el casco de protección —suerte hermanita.

—Gracias hermanote.

— ¿Listos?— nos preguntó Bill, luego se dirigió especialmente a mí —Nessie te daré la ventaja de ubicarte primera.

—No deberías confiarte —Estaba claro que no sabían de lo que podía ser capaz —Mejor voy a registrar mi nombre en el sistema —les indiqué, apartándome.

—Vamos —me siguió Tom.

Después de registrarnos cada uno, escogí un kart, Tom me sugirió el de color verde, y él tomó el azul, su color favorito.

—Calentar motores y demos unas cuantas vueltas para familiarizarnos con la pista.

—Em sí claro —lo seguí.

A medida que avanzaba, trataba de recordar cada característica del trayecto, como los sectores rápidos y lentos, había dos rectas rápidas, cuatro curvas a la derecha y dos a la izquierda, bien me era sencillo.

Nos ubicamos en la pista, preparados para el primer circuito, como era de esperarse Bill me cedió la primera ubicación, no repuse, Bill estaba ubicado detrás mío, cada auto tendría que salir con una diferencia de cinco segundos, para evitar chocar entres uno y otro, y yo fui la primera en salir.

Manejar un kart me parecía sencillo, sólo tenía que presionar el acelerador y el freno. —lo haces muy bien Nessie, sólo tienes que acelerar un poco más— me decía a mí misma, al ver que dos autos llevaban ventaja sobre mí, tenía seguridad de mi habilidad en el volante y fue ahí que saqué provecho de la adrenalina que se liberaba, y aceleré.

Cuando al fin logré traspasar la meta, salí entusiasmada de mi kart.

— ¡Tercer lugar! —exclamó alguien.

—Para ser la primera, no está nada mal —me felicitó Tom, quien había llegado en primer lugar.

— ¡Gracias!— me arrojé a él— ¡Hombre felicitaciones!, estuviste genial —lo felicité —sólo me faltó un poco para alcanzar a Bill.

—Si nena, Bill te ganó por tres segundos.

— Aunque no me sorprende— continué —Quiero una segunda vuelta

Bill se unió enseguida a nosotros, seguido de Georg y Gustav.

—No fui primero, pero llegué antes que tú —me recordó Bill.

—Sólo por tres segundos, ¿Una segunda vuelta?

—Vamos, déjame gozar mi victoria.

— ¿Es un si?

—Bueno, ganarte por segunda vez, me vendrá muy bien —se alabó.

— ¡Genial!

— No me dijiste que eras buena con los karts —dijo mi hermano sorprendido.

—Nunca me viste en uno, entiendo que te asombres.

—Me ganaste...

—Eso parece hermanito —el me abrazó tiernamente.

—Lo hiciste bien, muy bien.

—Estoy segura que en la segunda ronda, la victoria será mía.

—No lo dudo.

—Muy bien Nessie, prepárate para la segunda vuelta— me indicó Gustav, colocándose en su kart, hice lo mismo, porque los demás también lo hacían.

— ¿listos? —preguntó alguien. ¡Nessie en primera!

Y salí como la vez primera, de allí todo fue aceleración total, las llantas delimitan el trayecto, y en cada curva la sensación de que me salía se apoderaba de mí, pero la seguridad en que podía hacerlo, hizo que pase de él con facilidad, y por último no había tiempo para pensar, en nada que no sea ganar.

— ¡Nessie hiciste el mejor tiempo!

Exclamó alguien, cuando salí de mi kart, me quité el casco inmediatamente.

— ¡Lo sabía! ¡Si!—chillé rebozando de alegría y saltando como una pequeña.

—Bill fue segundo —dijo Gustav, acercándose — ¡estuvieron bien!

De pronto sentí que alguien me tomó por la cintura, y me alzó sin problema alguno — ¡Lo hiciste nena! ¡Llegaste primera! —exclamó Tom, dándome vueltas —me aferré a él.

— ¡Tom!, si me sigues dando vueltas, voy a terminar en el suelo. —dije aún con la risa en mi garganta, y él no me hizo caso.

— ¡No lo puedo creer! — Manifestó Bill —Estaba seguro que llegaría antes.

—No hubo mucha diferencia —respondió Gustav.

— ¿Tom me sueltas?, que me estoy mareando.

—Esta bien nena— dijo dejándome con los pies sobre el piso, y rodeándome la cintura —por si te caes.

—Gracias.

La cabeza aún me daba vueltas, y dejé que los brazos de Tom me sujetaran por la cintura, porque sentía que en cualquier momento me iba al suelo, pero duró poco, porque Bill se asomó hacía mí.

—Tom, yo la sostengo.

—Creo que no es necesario —repuse — ¡Uy!— en un fallido intento tropecé y me aferré a Bill —Esta bien.

Bill me rodeó con sus brazos.

—Creo que te subestimé —me dijo —Admito que lo hiciste bien.

Lo miré extrañada, se veía sincero.

—Dije que lo haría, te gané cariño —el dibujó una sonrisa. — ¿No me dices nada más?

—Me ganaste.

—Está bien — ¿Crees que podemos frecuentar las pistas?

—Me lo pensaré, ¿te parece si ahora nos vamos?—asentí.

En cuanto nos apartamos, Tahina se asomó sonriente, para felicitarme, dijo que estaba sorprendida — ¡bah! —no podía tratarla como una rival, porque conmigo no era el problema, sino con mi amiga, así que traté de ser lo más amable posible, para no hacer notar mi antipatía con aquella chica.

Aún había planes para matar el tiempo, tenía energías de sobra para hacer muchas cosas. Gustav y su novia, decidieron por cuenta propia hacer otros planes, imaginé los motivos, no me encantaba del todo la pelirroja.

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