PPretendía llamar a Georg, pero marqué primero a Bill, me extrañaba que llamara insistentemente.
— ¿Bill?, vi tus llamadas, ¿Pasa algo? ¿Estás ebrio? ¿Se te corrió el maquillaje?
— ¿Dónde te metiste?, no te veo por ningún lado, es más te busqué y no estás —Hablaba muy disgustado, yo lo conocía… —Se supone que tienes que estar aquí, estoy hasta las narices de que me pregunten por ti.
— ¿quiénes?
—Todos.
— ¿Todos? —Exagerado —Eres bueno ideando excusas, ¡invéntame una!
— ¡Tom Kaulitz, ven inmediatamente!
—No puedo —le dije — Estoy en mi auto, rumbo a la casa de Nessie.
— ¿Nessie?
— Si, Nessie — la miré —es una larga historia, ¿Georg está por ahí?
—Si, aquí está… —oía voces.
— ¿Hobbit? —adiviné.
— No, soy Georg
—Es lo mismo —me burlé.
— ¿Sabes algo de Nessie?—Escuchaba el fondo de la música, y la voz de Georg resonaba a duras penas. — Llevo buscándola y no la encuentro.
—Es de ella de quien quiero hablarte.
— ¿Pasa algo? —Estaba preocupado.
—Nada, no te preocupes, es sólo que estamos camino a tu casa, ella está cansada, bebió un poco y es mejor que descanse.
—Voy por ella.
—O no te preocupes, estamos a mitad del camino, Yun Sun está con nosotros, estará bien.
—De todas maneras ya voy, soy un irresponsable no debí dejarla sola.
—No estaba sola, estaba conmigo.
—Genial, embriagaste a mi hermana.
—Estaba así cuando la encontré. —El semáforo cambió de color — Tengo que colgar, dile a Bill que regreso por él.
—Bien, bien, te debo una, gracias. —Colgué.
No tenía el valor para darle más detalles.
—Tom ¿Qué hacía Nessie contigo?—Preguntó Yun Sun curiosa, desde atrás — ¿No estabas con aquella tipa que dejaste plantada?
—Si lo estaba, pero ví a Nessie en apuros. —le respondí.
—Cuéntame todo —pidió ella. —y con detalles.
Tom, tenías que abrir la bocota, se supone que era la regla número dos. —Pensé para mis adentros —Un momento no mencionó a Yun Sun.
—Un tipo trataba de besarla a la fuerza, y Nessie no podía librarse de él —continué —y aparecí yo, su ángel.
—Eres mas diablo que ángel —contradijo ella, con sorna —bueno, ¿y?
—luego discutimos, y unos tipos se lo llevaron al muy infeliz.
—Idiota —masculló Yun Sun, lamentando lo sucedido— ¿eso fue todo?
—Bueno, bailamos un poco.
— ¿Un poco?
—Muuuucho —balbuceó Nessie de repente, me giré para verla, pero inmediatamente volví la mirada hacia delante. No podía dejar la vista de la autopista.
— ¿Nessie estás bien? —pregunté, viéndola por el espejo, atemorizado por lo que fuera a decir.
—Está bien —respondió Yun Sun —Tiene los ojos cerrados.
—Y las orejas bien paradas—pensé.
—Tom, besa muy muy muy bien —volvió a murmurar, soltando pequeñas risotadas. —apreté los puños.
— ¿Queee? ¿Qué tu has besado a Tom? —preguntó vanamente a Nessie.
—Yun Sun, no es como tu piensas —traté de explicar.
— ¡Ja ja ja! —Carcajeó Yun Sun —Lo vi todo, bueno sólo la última parte, cuando le comías la boca.
Paré el auto en seco.
— ¡Pingüina china! —Protesté molesto, girando hacia atrás —Todo este tiempo me viste el pelo.
—Tenía ganas de verte la cara —rió — ¿Estás molesto?
—Mucho.
— No te preocupes, no diré nada de lo que mis bellos ojos, vieron. —Eres una buena actriz, ¿sabes?
—lo sé, no es la primera vez. —Y envolvió a Nessie en un abrazo —Nessie, te dije que esta noche encontrarías al que te haría olvidar al dichoso novio francés.
— ¿Novio frances?
—Pierre —Sollozó Nessie —Lo quiero…
—No le hagas caso, lo olvidará —aseguró YunSun.
¿Novio francés? ¿Nessie tenía un novio?, no entendía por qué me sentía confundido, finalmente intenté no pensar en las razones.
—Estoy seguro que mañana lo olvidará todo. —farfullé, poniendo el auto en marcha de nuevo. —Está muy cansada.
—Creo que si.
—Agradezco mucho que no digas nada.
—lo intentaré.
—Lo harás.
Dejé a buen resguardo a las dos señoritas, pero no volví a la fiesta, quería estar solo. Marqué a Bill, para decirle que viniera por cuenta propia, sé que después me echaría en cara lo irresponsable que era, pero no tenía ánimos.
Quedaba poco más de una hora de sueño pero no dormí, mis rastas estaban enredadas, de tanto revolcarme, por lo que me vi obligado a levantarme, me cercioré de que Bill estaba en casa, lo encontré durmiendo, y me volví.
Tenía una cara que daba miedo, con unas ojeras que hundían mis ojos.
—Tom, ¿Qué pasó contigo? —me pregunté mirando mi reflejo en el espejo. — ¿Es acaso que Nessie te robó el sueño?, tonterías, no pasó nada, fuimos víctimas de las circunstancias.
— ¡Mierda! —me estremecí al escuchar el móvil. — ¿Quién llama a estas horas? ¿Es que uno no duerme a estas horas?
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