lunes, 10 de agosto de 2009

Capítulo _19_

Entré en aquel recinto con la excusa de esperar a alguien, miré de una mesa a otra incluyendo la larga y curvada barra, sin poder localizar a Tom, el lugar tenía pinta de ser muy bueno.

Bill me había asegurado que lo encontraría allí, sacarle información no fue tarea fácil, según él estaría con una chica a quien él tampoco conocía mucho, Tom le había comentado a grandes rasgos sobre ella.

¿Busca usted a alguien señorita? —me preguntó un hombre, que vestía un uniforme muy elegante.

Lo miré de pies a cabeza.

—Si, a un tipo, como diez centímetros más alto que usted, el pelo lo tiene rubio, tiene un look poco usual, lleva rastas.

— ¿Rastas?

—Bueno dreads, pero me acostumbré a llamar a ese montón de tentáculos, “rastas”, tiene unas cuantas pecas en el rostro, un piercing en el labio, ha cumplido los diecinueve, además lleva los pantalones arrastrando el piso, muy anchos, y viste una camiseta que triplica su talla normal.

—Vaya, lo está describiendo muy bien ¿Es su novio?

—Eso es algo que a usted no le importa —le refuté —tiene que estar en compañía por una chica.

— ¿A conquistado a su rastafari?

— ¿Dónde están? —pregunté omitiendo aquella pregunta.

—Sentados frente a una mesita, es una zona privada, detrás de aquella palmera artificial —me indicó señalando el lugar —Pero yo que usted no iría, va estorbarles.

—Eso precisamente es lo que pretendo —susurré en voz baja —Gracias por su información.

—Oiga señorita no diga quién se la dio, o tendré que atenerme a las consecuencias de haber soltado la lengua, y el chico que está sentado en aquel lugar no es cualquier cliente, es un famosillo.

—Si lo sé —admití —no se preocupe no soy ninguna fan, soy su asistente.

— ¿Usted le dice con qué chicas debe salir?

—Se cree muy gracioso ¿Verdad?, bueno gracias de todos modos aquí tiene una propina —dije extendiendo una suma apreciable de dinero. —y si, si callaré —le aseguré.

Tom rodeaba con un brazo la cintura de aquella chica, y la otra mano le sujetaba el rostro, ella parecía estar a gusto.

Me asomé con disimulo para no hacer sentir mi presencia.

—Lo sé, ¿te parece si nos vamos? —le decía Tom a ella.

—Claro tú conmigo —dije. Haciendo dar un respingo a los dos.

Tom se alzó de la silla de un brinco, y sus ojos se abrieron de para en par.

— ¿Qué haces tú aquí? —me preguntó sorprendido.

—Creo que lo dijiste antes, he venido a buscarte —dije.

—Ya te estas largando ¡eh!, peor no entiendo ¿qué haces?

—sentarme y te advierto que no me levanto hasta inmovilizarme sobre la silla.

—Tom me dijiste que ella es la hermanita de Gerorg ¿Verdad? —Preguntó aquella chica, dirigiéndose a mí.

—Es mi novio —contesté.

Ella no tuvo tiempo de añadir nada, porque Tom me agarró del brazo.

—Deja de decir mentiras Venessa. —me espetó furioso.

— ¿Te das cuenta del modo como me trata? —me quejé dirigiéndome a ella.

—No creas ni una sola palabra de lo que dice esta pequeña, Kate —se defendió Tom.

— ¿Quién es Tom? —preguntó ella incrédula.

— ¡soy su novia!

— ¡Cállate Vanessa! —Levantó la voz Tom rabioso y luego mirando a Kate dulcificó su voz y su expresión —Es una buena amiga, sólo eso.

— ¡oh! ¡oh!, ¿Cómo puedes decir tantas mentiras Tom?, ¿Una buena amiga?, vamos que los “amigos” no hacen lo que nosotros hacemos cuando estamos solos.

Kate se levantó de un solo golpe de su asiento, muy decepcionada.

—Y yo que pensé que eras sincero Tom —dijo asqueada —De razón aquella noche me mentiste con la excusa de tu hermano. —y desapareció hacia la puerta.

Observé sentada desaparecer a aquella chica, luego guié un ojo a Tom con travesura.

— ¿No me das las gracias Tomy?

— ¿Qué te de encima las gracias? —Refunfuñó — ¡Quítate de mi camino, o te aplasto!

—Bien, me voy tal y como vine, por mi propia cuenta. —me levanté y quise caminar hacia la salida.

—Espera te voy acompañar —dijo cogiéndome del brazo y depositando un billete encima de la mesa.

—Tom me vas a romper el brazo —me quejé.

—La cabeza leería romperte.

— ¡Auch!

Nos dirigimos hacia el parking, para localizar su Cadillac.

— ¿Es posible que estuvieras encaprichado con esa chica? —le pregunté.

—Si, si, lo estaba ¡y me has estropeado el plan! —me gritó descompuesto sin soltarme del brazo.

—Oye ve tú a saber si aquella chica no estaba interesada en tu fama.

—Por sino lo sabías ella es la hija del dueño una disquera, y tiene fama propia —me informó — ¿Cómo sabías que me encontrarías aquí?

—Ha sido causalidad, andaba por estos sitios y entré, luego de ví y decidí intervenir.

— ¿Yun Sun te ha enseñado cómo actuar?, porque ella también actúa como una consumada actriz.

— ¿Yun Sun? Que va… nunca a recibido clases de actuación.

Me importa un pimiento, ¿Qué soy tu novio? ¡ja!

—Olvidé decir que nos íbamos a casar —añadí.

—Lo que faltaba…

— ¿Puedo sentarme a tu lado? o debo ir detrás solita.

¡entra de una buena vez! —gruñó Tom, empujándome en el asiento delantero, dio media vuelta, subió y apretando el volante arrancó.

Al cabo de un rato, tras parar por el cambio de color del semáforo, decidí romper el silencio, acercándome más a él y posando mis manos sobre su brazo.

— ¿Tom no me vas a perdonar?

— ¿Quién te dijo que me encontrarías en ese maldito lugar? ¿Por qué lo hiciste?

Genial, ¿le diría que fue Bill?, y ¿y que la razón era hacerle de cupido con mi amiga?

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