lunes, 23 de noviembre de 2009

Capitulo _34_

Bill comprimía mis brazos con tal fuerza que podía sentir sus uñas, arañar mi piel.

—Si tan sólo pudiera dar vuelta al tiempo, entonces… —dijo arrastrando las palabras, y mirándome ásperamente sin disminuir la fuerza sobre mis brazos. Si fuera una muñeca de porcelana hubiera terminado echa añicos. —Entonces…
—No se puede regresar —respondí, sin defenderme —No entiendo cuál es tu problema.
—Eres tú la que no entiende, que el único problema aquí eres tú —me echó en cara sin remordimiento.

Lo busqué y lo encontré, había conseguido que Bill me lastimara una vez más y en un sólo día ¿En qué estaba pensando?

—Me haces daño —susurré con un hilo de voz, un nudo en la garganta no me dejaba hablar con claridad, sentía que en cualquier momento mi fuerza se venía abajo, echando a llorar.
—Lo siento —dijo, dejando caer sus brazos —No debiste quitar la venda adhesiva.

Se volvió perturbado buscando una venda, no hallé qué hacer, sólo permanecer inmóvil, estaba dicho, el problema era yo y no él, aún así me era difícil reconocer que el Bill que estaba ante mis ojos, no era el que yo conocía hasta hace uno días.

—Ya no eres el mismo. —insistí, limpiando el borde de mis ojos.
—Puedes decir que no soy yo si quieres —respondió —Para lo que importa.
—Quizás sea eso, no eres tú —eché un vistazo a mi mano herida, mientras Bill se empeñaba en poner la venda — algún ser de otro planeta vino y tomó posición de tu cuerpo ¡Eso es!
—No soy el único que se sorprende con los cambios de humor, creí que no querías hablarme —comentó irónicamente —ah, y te informo que sigo siendo humano y que ningún marciano tomó posición de mi cuerpo
—bah —bufé —tenía la esperanza que así fuera.
—Eres muy imaginativa y no pierdes el sentido del humor —rió sin darse cuenta.

Sonreí al notar que su expresión se volvía más serena, echaba de menos verlo sonreír para mí.

—Ya está —me indicó satisfecho —sólo espero que no vuelvas a quitártelo.
—Si no me haces enfadar, creo que no.
—Sabes, creo que aquí la marciana eres tú.
—si fuera marciana, hubiera fluido algún líquido verde y no sangre ¿No crees?
—No tienes remedio —murmuró dispuesto a alejarse.
— ¿¡Bill!? —él giró. —gracias.
—ja…
— ¿Bill? —volví a preguntar.
—Pensé que no había nada más que decir.
— ¿Me odias?

Se quedó estático sin voltear a verme.

—Sólo me odio a mí mismo —confesó — ¿Terminaste? ¿O es que tengo que responder alguna otra pregunta?
—Creo que no… —respondí confusa.
—bien.

Me rendí sobre uno de los sillones, paseando la mirada sobre el pequeño parche que cubría mi herida, hasta que Tom apareció con una amplia sonrisa, inmediatamente puse la mejor de las caras.

— ¿Me dejas ver? —curioseó mi mano, inclinándose.
—Sólo es un pequeño corte —musité — ¿Cómo lo sabias?
—Como lo pintaba Bill, parecía un corte más grande.
—Aha, Bill…

Giré el rostro hacia un lado, escondiendo una mueca, y sentí las manos de Tom volver mi barbilla para mirarle.

— ¿Estas bien?
— Es sólo que… —lo pensé dos veces, y me contuve de revelar a Tom, que las cosas no marchaban bien con su querido hermano —Hoy nos arriesgamos mucho.
—No te preocupes, que no durará mucho.
Permaneció en silencio observándome por un buen espacio de tiempo, no pude evitar sonrojarme al ver que sus ojos recorrer mi rostro.

— ¿Terminaste? —inquirí aun ruborizada.
— ¿De qué?
—De mirarme como un bicho raro —respondí.
—No te miraba como un bicho raro —rió —es sólo que noto que algo no anda bien.
—Te dije que todo andaba bien —mentí —Es más, vuelve a mirarme.

Ladeé el rostro e hice un gesto con la boca, inmediatamente Tom dibujó una sonrisa.

—Vaya poder de convencimiento el tuyo ¿eh?
—Tengo una mejor idea —propuse de buen ánimo —Quizás esto sea más convincente…

Y rodeé mis brazos a su cuello, atrayéndolo hacia mí, al tiempo que buscaba sus labios, esta vez con más cuidado.

—Eso, estuvo genial —susurró, volviendo a besar mis labios —Pero yo también tengo otra idea…
— ¿Asi? —suspiré.
— ¿Alguna vez viste An Affair to Remember? —lo mire interrogante.
— ¿Es una película?
—Bueno, entonces eso quiere decir que ¿no?
—Pues no.
—Bueno, los protagonistas principales…—me explicó, no entendía muy bien a lo que iba, porque se quedó mudo.

Alcé las cejas, animándolo a continuar.

—No, mejor no, que quede como sorpresa.
— ¿Sorpresa? —Repetí — ¡bah!, Tom no me puedes dejar con la intriga.
—O claro que no jovencita, si te digo dejaría de ser sorpresa —besó la puntilla de mi nariz —Paso por ti a las 4:00 de la tarde.

Crucé los brazos, mirando hacia otro lado.

—Te espero. —concluyó antes de irse.
— ¿Y me dejas así, sin decir más nada? —Me quejé —Lo que me faltaba.
— ¡Ah!, claro —volvió, dándome un beso en la mano—Te quiero.
—Genial… ¿Y ahora que se trae? ¿An Affair to Remember? ¿Películas? ¿Protagonistas principales?

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