miércoles, 9 de diciembre de 2009

CAPITULO_40_

Me revolví de un lado a otro, tratando de buscar la posición más cómoda para conciliar de nuevo el sueño, pero con la luz colándose por la ventana era casi imposible, así que cogí una de las almohadas y la coloqué encima de mi cara.
Minutos después, seguía en el mismo afán, de un lado a otro….sin poder dormir, y al final sólo opté por permanecer quieta hasta que el sueño volviera.
Acomodé la almohada por detrás de mi cabeza y ladeé el rostro para ver si Tom permanecía aún dormido, y me hallé con su torso desnudo, dándome la espalda, me incliné hacía él para ver sus ojos, y estaban cerrados, dormía apaciblemente, me volví con sumo cuidado, para que no se despertase y giré para el lado contrario.
Instantes después, sentí que se removía de un lado a otro, aparenté no sentir nada, cerrando los ojos. Luego emitió un pequeño gruñido, lo miré de reojo y parecía dormir, intenté hacer lo mismo, pero seguidamente puso el peso de su brazo encima de mi pecho.
Lo retiré lentamente, dejándolo encima de su abdomen, y sin más ubicó una de sus piernas encima de las mías, puse los ojos en blanco. —Pareces en gusano.

—Joder Tom, tus piernas pesan una tonelada cada una…—me quejé, tratando de quitarlas de encima. —Uf…

Era la tercera vez que se revolvía sobre la cama, esta vez empujo contra mí, pero me resistí haciendo un poco de fuerza contra él, porque ahora se me venía encima, aplastándome.
Contraataqué quitándolo de encima, con un solo movimiento. Caí en la cuenta que lo hacía a consciencia, con el fin de incomodarme, al observar que curvaba los labios en una sonrisa de satisfacción.

—De eso nada —le espeté y giré hacia el lado contrario, llevando toda la sábana conmigo. —Ahora, a dormir.

Pero de un tirón, logró quitármela hacia su espacio.

Bien, bien…Me incliné hacia él, y empecé a rozar mis dedos por encima de su rostro, jugueteando con la puntilla de su nariz, la arrugó advirtiendo aquella caricia, pero seguía con los ojos cerrados, simulando dormir, así que rocé mis labios por el borde de los suyos.

— Tom —, susurré, él sonreía mientras lo hacía — ¿Estás dormido?
—Ven aquí —murmuró pesadamente, rodeándome con sus brazos y cubriéndome con la sábana, acomodé mi cabeza encima de su pecho desnudo. —Te esperé y nunca llegaste…. —hizo una pausa, parecía pensárselo bien, mientras continuaba — ¿Te divertiste?

Más que una pregunta, parecía ser un reproche, por el tono de su voz, que no era de enfadado, pero tampoco se percibía inofensiva.

—No, más que tú, creo. —respondí, tranquila.
—Hablaré con Bill, tiene que ser más creativo, porque abrazarte de esa manera a cielo abierto es muy romántico.

Mierda, tan bien que estaba.

Me reincorporé para estudiar su rostro con cuidado, sus ojos se encontraron con los míos y apenas pude resistirme y apretar mis labios a los suyos, dejando de lado aquel comentario —Nada arruinaría aquella mañana, aquello podía esperar — correspondió de buena gana, poniéndome de espaldas a la cama, sin dejar de besarme.
Recuperé el aliento cuando se apartó sumisamente de encima, me preparé para lo que diría después, por la expresión en su rostro, había un conversación pendiente.
— ¿Hace cuánto tiempo estuviste espiándome, eh? —pregunté a la defensiva.
—Lo suficiente, como para observar que estabas a gusto.
—Lo estaba, pero no es lo que piensas…
— ¿Es que no te das cuenta? —Inquirió, empleando un tono serio.
— ¿Darme cuenta que estas celoso? —Le objeté —De eso me acabo de dar cuenta, si.
—No te quieras ir por la tangente, Vanessa, es serio…
—Es Bill Tom… ¡Bill! …tu hermano —le lancé.
—Eso mismo ¡mi hermano!
—Yo te quiero a ti Tom —repuse, con calma, de pronto y mi voz era seria también —No entiendo, tus buenas intenciones hoy por la mañana, para estropearla, con celos insulsos.
—Tú no pero el sí, ¡y no son celos!, lo que vi anoche fue la gota que derramó el vaso, he tratado de pasar por alto esto, pero ya no puedo y…
— Y nada Tom…nada, Bill y yo solo hablábamos mientras te daba libertad para que estuvieras a gusto allí dentro con aquella improvisada chica…
—Sabes que no hacía nada malo, y yo no la busqué.
—Yo tampoco…
— ¿No quieres escuchar que Bill está enamorado de Ti, verdad?

¿Es que no se podía estar bien con los dos al mismo tiempo?, si no es Bill….es Tom. —Genial.

—Esta conversación es ridícula—dije, deshaciéndome de sus brazos y alzándome de un solo movimiento.
—Lo ridículo aquí, es que no quieres entenderlo simplemente —dijo, tomando mi muñeca.

Lo fulminé con la mirada y me soltó.

—Ni Bill está enamorado de mí, ni yo de él. —concluí, antes de dirigirme al cuarto de baño.
— ¡Aunque lo niegues es la verdad! —oí a mis espaldas.

Sentí unos pasos acercarse.

Apreté los ojos, irritada y me encaminé al cuarto de baño, pero él ya estaba ahí, interponiéndose entre la puerta y yo, me volví hacia atrás, pero me alcanzó, cogiendo mi mano.

— ¿enfadada? —preguntó.
—Vaya, cara la tuya para preguntarme eso —gruñí — ¿Es que no se puede saber, cuándo se está bien con ustedes dos? —me quejé.
—No quise hacerte enfadar
—Pero lo hiciste —le corté —Supongo que estás satisfecho.
—Satisfecho no, enfadado conmigo mismo —se justificó —Es sólo que la escenita de ayer por la noche, me da mucho que pensar y tengo dudas.

Lo miré confundida.

— ¿Dudas?
—Son tantas cosas, desde que llegaste todo ha cambiado...antes tu estabas ilusionada con Bill, bueno Bill también de ti y…
—Tu también…—susurré, pacificadamente, acercándome a él, lo suficiente como para sentir su aliento envolver mi rostro —pero ahora yo te quiero a ti.
—Lo sé, lo sé —murmuró —es sólo que pensaba que Bill había dejado todo aquello, pero creo que me equivoqué, le sigues gustando…

3 comentarios:

bluebell dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Candy Vanessa dijo...

Sólo haz clic en 'entradas antiguas' y listo >_<, no estoy segura si los links están bien sinceramente .__.
gracias x leer :), abrazos ^^

bluebell dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.