— ¡¿Bill?! —Dije automáticamente — ¿Dónde está Tom?
Contemplé su rostro por un momento, la situación no era para menos, pero su silencio me ponía impaciente.
— ¿Está bien? —insistí.
—Si…él está bien —respondió titubeante, como si volviera en sí.
—Las cosas no han salido bien —le expliqué —y yo…
—Lo sé —interrumpió
—Debo hacer algo —susurré, ideando una solución, pero parecía que los pensamientos se desvanecían mientras más lo intentaba.
—Antes tengo algo que decirte —Dijo de repente, tomando mi mano.
Me vi forzada a mirarle a los ojos.
— ¿Eh?...
—Pero no aquí.
Llevé la mirada hasta su audi.
No habíamos recorrido ni unos metros, cuando sentí el corazón dar saltos dentro de mi pecho. Abrí un poco la ventanilla, para distraerme y dejar de lado las emociones que se desataban en cuanto tenía a Billl cerca.
Estaba preocupada por todo lo ocurrido y era lógico estar nerviosa, es decir ¿Qué otra razón podía haber para sentirme así? Y antes que pudiera responder aquella pregunta, el auto se detuvo, y él salió, lo seguí.
Caminé hasta quedar apoyada encima del capó, y exploré con la mirada el lugar. Era el último tramo de una calle sin salida, por delante se extendían edificios de unos cincos pisos, y tal parecía que estaba abandonado, sin embargo algunas personas transitaban tranquilamente.
Tuve que obligarme a relajarme, cuando Bill se inmovilizó a mi lado.
—Es el fin del camino—comenté.
—Quizás —respondió, recorriendo con la mirada hacia los edificios —Pueda que sea el fin.
Volvió los ojos hacia mí, y apretó mi mano, lo miré sin entender a lo que iba con todo ello.
—Creo que estar junto a ti es más difícil para mí, que para ti. —confesó.
— ¿Por qué lo dices? —Pregunté, con voz entrecortada.
—Es triste saber que es la última vez que lo haré, si así lo quieres.
—A veces no entiendo las cosas que dices, porque…
Y en ese instante, sentí sus labios encima de los míos, abrí los ojos sorprendida, y después de un breve momento lo aparté.
— ¿Es lo que querías decir? —le indiqué, con irritación.
— ¿tú no estás bien o si? porque yo no.
—Yo estoy bien —mentí. —aquí el problema eres tú.
— ¿Sabes cómo se siente estar cerca de ti?
—No lo sé ¿Difícil? por lo visto no puedes estar cerca de mí, sin hacerme algo.
—Te amo ¿Eso te dice algo?
Todo lo que pude hacer fue desechar la posibilidad de decirle que también estaba enamorada de él, esa era la realidad, también lo amaba.
—Entre tantas… ¿optas por mí? —le dije.
—Siempre ha sido así.
Entonces empezaron a picarme los ojos, y ladeé el rostro para que no pudiese ver mi patética reacción, porque estaba dispuesta a terminar con todo de una vez por todas, aunque eso acabara haciéndonos daño.
—Estoy enamorada de Tom…—susurré a duras penas. —No puedes hacerle esto.
— ¿Por qué presiento que no eres sincera cuando dices que sólo quieres a Tom?
Dominé las ganas de llorar y oprimí los ojos, dispuesta a lastimarlo, pero consiguió cogerme desprevenida una vez más, y rozó sus labios por los míos, entreabriéndolos lentamente. Todo se detuvo a medida que me entregaba a aquel beso.
—Es la última vez que sucede algo parecido —dije con firmeza, en cuanto terminó todo.
—No, si tú lo quieres.
—Que ingenuo…—reí irónicamente. —Suponer que lo mío es amor. Honestamente pensé que la única que se veía patética en todo esto era yo, pero veo que no. —lo miré dominando la desesperación que me carcomía por dentro.
—Seremos dos entonces —insistió, aferrándome por los brazos.
—No, claro que no —contesté —tú y yo no somos dos Bill.
Dejó caer los brazos.
—Entonces el camino termina aquí —dijo, dando a entender que todo quedaba ahí.
—Haré como si no hubiera pasado nada —murmuré —Espero que después de esto estés bien, porque yo si lo seguiré estando, es lo que quiero.
—Entonces así será. —indicó, a mis espaldas.
Se quedó paralizado, apoyando al capó, al tiempo que yo contenía los sollozos, porque unas lágrimas, caían silenciosamente por el borde de mis mejillas.
Me acomodé en el asiento trasero, mientras lo esperaba.
No dije nada en cuanto volvió, sólo asentí cuando dijo que Tom esperaba.
—Debe estar buscándote —añadió.
“pensé que sabía, dónde estaba” —quise decir, pero no abrí la boca.
En ese instante sonó el timbre de su móvil.
—No te preocupes todo está bien, si si…lo sé, dentro de cinco minutos… no le dije nada…sigo pensando que es una locura....haz lo que se te venga en gana si consideras que es lo mejor…bf…creo que me preocupo mucho, es sólo eso, olvídalo…Está bien. —lo escuché atentamente, mientras hablaba.
Salí del coche, en cuanto nos detuvimos frente a un parking, allí estaba Tom. No podía permitir que notara que algo más andaba mal, por lo que me mostré tranquila, como si aquel pequeño viaje con Bill, me hubiera servido de mucho.
—Volví, pero Yun Sun me dijo que te habías ido, intenté marcar el número de tu móvil, pero estaba apagado.
—Pero lo más importante es que estoy aquí —le respondí.
Enmarcó una sonrisa y me rodeó con sus brazos.
Percibí que Bill había desaparecido de aquella escena, era lo mejor, después de todo.
Antes de poner el tema principal en conversación, Tom me puso a salvo, dentro de su cadillac.
—Todo estará bien, lo prometo. —me aseguró.
—Lo sé —sonreí. — ¿Qué crees que debamos hacer?
—Te digo que todo estará bien, y me preguntas ¿Qué debemos hacer?
—Es cierto —reí para mis adentros.
Se rió y me tendió la mano, para entrelazarla con la mía.
—Georg piensa que no es serio todo esto, que es solo de momento.
— Georg…
— ¿Pero sabes que? Está equivocado y estuve pensando en una forma de hacerle entender.
— ¿Haciéndole un transplante de cerebro?
—Quizás con un transplante empeore —bromeó —Es algo más serio.
—Terminará aceptándolo. —dije en susurros.
—Lo sé, y no es eso lo que me preocupa.
— ¿Entonces? —quise saber.
—Lo sabrás a su debido tiempo.
En un momento sonreía tranquilamente, imaginando que todo saldría bien, y en el segundo veía complicado todo. De repente entendí que Tom se proponía algo más.
Finalmente consiguió dejarme con la duda, poniendo en marcha el auto.
¿Qué hacíamos en la puerta de mi casa? ¿Es que no había mejor forma de empeorar la situación, que aparecer con Tom allí?
—De seguro Georg está dentro —me informó —Le dije que el punto de encuentro sería aquí.
—Pensé que esperaríamos a que se calmase.
—Esto no puede esperar —respondió.
Hice una mueca y me dispuse a abrir pesadamente la puerta, pero Tom me detuvo. Tal parecía que lo mejor que solían hacer los Kaulitz, era detenerme.
—Antes… tienes que responder.
— Vamos, que estoy lista. —dije, fingiendo entusiasmo.
Sacó de uno de los bolsillos, una pequeña cajita adornada por una cinta color rosa.
Entonces me estremecí ante mi posible sospecha.
1 comentario:
capitulos nuevos x fin!
Publicar un comentario