jueves, 24 de diciembre de 2009

CAPITULO_49_

Oh...oh si, había acertado….un anillo.

— ¿Un anillo? —pregunté indecisa, lo obvio.

Tom me dedicó una sonrisa y alzó mi mano. Lo miré estupefacta, mientras ponía el anillo en mi dedo anular, y entonces preguntó.

— ¿Quieres casarte conmigo? —Sentí el peso del compromiso en mi mano.

Desde luego no era lo que me esperaba, por lo que me quedé mirándole sin parpadear, sin decir nada, más sentía que el corazón golpeaba violentamente dentro de mi pecho.
El esperó manteniendo aquella sonrisa y los ojos fijos en mi rostro.

— ¿Nessie? —me animó a responder.

Intenté incorporarme a mi estado normal, pero seguía con expresión de asombro ¡¿Estábamos hablando de matrimonio?!

—Bueno, por extraño que pueda parecer esa es una solución ¿No te parece?

Más que una solución, parecía una muerte segura, entonces pasé al siguiente estado. —El de razón…..si MA-TRI-MO-NIO

—S…si pero podemos darnos un tiempo para considerar otras “opciones” —respondí vacilante.

En aquel momento Tom se aclaró la garganta y habló con voz más segura.

—Yo me quiero casar contigo ¿Eso cuenta?...ahora quiero saber si tu también —hizo una pasusa — ¿Quieres casarte conmigo?

Vamos, di que si…—gritaba una vocecita interna.

—Si —acepté con timidez.

De pronto la emoción me recorrió de pies a cabeza y rompí a reír, arrojándome a su pecho.

— ¡Si quiero casarme contigo! —dije, sobre sus labios y luego lo aprisioné en un beso.
— ¿De verdad? —preguntó incrédulo.
— ¿Y aun lo dudas?
—Te quedaste callada y…
—Me cogiste con la guardia baja —respondí —da igual ¡Te quiero!
— ¡Entonces nos casaremos cuanto antes!
—Como tú quieras, oye ¿Y dónde vamos a vivir?
—Encima de un escenario o debajo de un puente, mira, en serio no me importa, mientras estés conmigo.
—Claro, claro —sonreí y volví a besarlo.

Me quedé mirando el timbre de mi casa indecisa, no sabía que pasaría después de atravesar aquella puerta.
Exhalé una bocanada de aire y pulsé el timbre, Tom entrelazó nuestras manos y sonrió tiernamente.

—Toda irá bien Nessie…

Estar junto a él, era suficiente para tener confianza en lo incierto. Le dediqué una sonrisa y cerré mis ojos, cruzando los dedos, por el otro lado.

En ese preciso momento mi abuela abrió la puerta —agradecí que fuera ella — y nos saludó amablemente.
Mis ojos se abrieron como platos al ver a mi padre ¿Es que las noticias habían recorrido toda Francia hasta llegar a él?

— ¿¡papá!? —me sorprendí.

Recorrí con la vista hacia el resto, porque mi padre no era el único que esperaba allí, de hecho estaban todos.

— ¿Qué hacen todos aquí? —pregunté boquiabierta.

Tom se inclinó para hablarme al oído.

—Sorpresa amor.

Entonces él Levantó la mano en la que lucía el anillo de compromiso, y la presumió ante todos.

—Tom… —susurré sonrojada.
—Tal y como lo esperaba…
— ¿Planeaste todo esto? —le reprendí por lo bajo.
—Incluyendo el detalle de la noticia por Internet, por cierto tienes que agradecer a Bill, Yun Sun y Gustav, colaboradores también.
—Tom eres un…—quise decir, pero mi madre intervino.
— Felicidades cariño —se aproximó mi madre con el primer abrazo, seguida de mi padre que dio un fuerte apretón a Tom, y le advirtió que cuidara de mí.

En aquel momento la audiencia rompió en aplausos, y seguidamente comenzaron los estrujones hacia los futuros novios, acompañadas por emotivas palabras.
No podía dar crédito a lo que estaba sucediendo, sólo corresponder a los abrazos y escuchar pasmada algunos discursillos, imaginaba aquel grandioso día....vaya….me acobardaba un poco.

Yun Sun hizo un patético discurso, al felicitarme por mi futura boda, y fue más patética aún, cuando dejó caer unas lagrimillas.

—Vamos Yun Sun, que esto parece un discurso a una viuda, y no a alguien que se va casar. —le increpé.
—Es que es tan romántico, tan tan hermoso—sollozó ella.

Reí enternecida.

—Felicidades chicos, hacen una bonita pareja —nos felicitó Simone —me agrada que dentro de poco formes parte de la familia, aunque siempre te he considerado parte de ella Nessie.
—oh, oh…gracias —sonreí emocionada.
—Muchachote —revolvió Gordon la cabeza de Tom — ¡Te vas a casar! ¡Felicitaciones hombre! Hacen una bonita pareja.
—Gordon —murmuró.

Disimulé mi tristeza en cuanto percibí que Bill no estaba presente.

Empezaron a rondar las copas de champaña para brindar por anticipado, y Tom y yo las levantamos para celebrar, fue entonces que Georg interrumpió fatalmente. Hasta ese instante no había entrado en acción.

— ¡No se pueden casar! —dijo con voz crispada.

Todos quedamos observándole hasta que enmarco una sonrisa.

—Porque Nessie aún no ha cumplido los dieciocho —añadió al fin.

Sonreí aliviada y se acercó.

—Dos semanas… ¿Tiempo suficiente para organizar una boda no? —susurró oprimiéndome hacia él. —Felicitaciones futura novia.
—Georg fuiste un tonto, en dos semanas cumplo los dieciocho y al día siguiente me caso —musité —me la hiciste pasar mal.
—Tenía que cobrármelas de algún modo, por no haberme dicho nada antes.
—gracioso.

Posteriormente apretó a tom.

—Esto no puede estar pasando —gruñó mi hermano y luego enmarcó una sonrisa efusiva.
—Futuros cuñados —respondió Tom.
—Genial.

Ahora lo veía todo tan bien, salvo el detalle con Bill, volví la mirada hacia Tom, y juntamos nuestros labios, no quería separarme de él.

Poco después de terminado todo, y satisfechos todos, reinaba una calma absoluta en casa, ni un solo carraspeo, ni un solo murmullo. Me dejé caer de espaldas en mi cama, y suspiré contenta, por todas las emociones vividas durante el día. No podía creer que al despertar lloraba de tristeza y ahora antes de dormir lloraba de felicidad.

—La señora de Kaulitz —susurré, levantando el anillo, hacia donde resplandecía la luz de la bombilla. —Dos semanas y un día…

Pensé que quedaría dormida contemplando el anillo, pero mi madre aporreó la puerta para informarme que alguien quería felicitarme personalmente.

—Está fuera, no desea entrar. —añadió. —será mejor que te abrigues, porque quiere llover.
—una noche fría y de lluvia...

Bajé a velocidad récord, llevando un abrigo y me dirigí hacia el porche de la casa, muy cerca estaba estacionado un auto —un audi para ser más exacta —y alguien apoyado encima del capó, jugando con unas llaves.
Corrí cubriendo mi cabeza con la capucha, porque empezaba a llover.

—Bill, este no es lugar —dije, tirando de su mano.

Lo hice sin pensar, con el fin de mantenernos a salvo de la lluvia, casi mojados, nos detuvimos debajo del techo de la cochera.

—Estás loco —dije, casi jadeante — ¿No es mejor hablar dentro?
—No tengo mucho que decir —respondió.
— ¿Vienes a felicitarme? ¿A que sí?
—Si deseara felicitarte, hubiera venido antes ¿No te parece?

Eché a reír.

—Es cierto.

De pronto me quedé inmóvil y me di cuenta que aún le agarraba de la mano, quise retirarla con premura pero me aferró más fuerte. Me arrepentí de mirarle a la cara, porque nuestras miradas coincidieron.

—A veces pienso que voy a enloquecer.
—Tus fans te echarían de menos, porque tendrías que estar entre cuatro paredes blancas y con una camiseta de fuerza.
—Estaría felíz si así fuera, pero tú a mi lado.
—Dijiste que no volveríamos hablar de ese tema —le canté.
—lo sé, pero mentí cuando te lo dije, Tom planeó todo, desde aquel pequeño incidente en la gasolinera hasta la pequeña reunión en tu casa, con todos presentes para anunciar tu boda, porque sabía que cuanto más tiempo iba ser peor.
—lo sé.
—Pero lo peor fue para mí, porque te iba perder, en cuanto me lo dijo, sentí que sería mi última oportunidad de decirte que te amaba, es por ello que aproveché la situación para hacerlo, pero dijiste que no.
—Lo imaginé.
—Dijiste que no sentías lo mismo Pero ¿Sabes qué? No te creo, es más no quiero creerlo.
—Debes hacerlo —dije.
—No —dijo sacudiendo la cabeza.
—No hay problema si quieres seguir haciéndote daño Bill.
—Tendrás sobre tu conciencia la razón de mi locura.

Eché a reír una vez más, y me quedé en silencio por un instante.

—Está bien, te diré algo…mi corazón te perteneció desde el día que te conocí, siempre ha sido así, incluso estando con alguien más, pensaba en ti, deseé volver a verte, pero en cuanto volví, todo seguía igual entre tu y yo, muy dentro esperaba que me dijeras que sentías lo mismo, pero no lo hiciste…—hice una pausa e inspiré hondo, me sorprendí la tranquilidad con la que destrababa las palabras —Hasta que me di cuenta que mi corazón pertenecía a alguien más y no pude evitar entregarme a él.

Finalmente, bajé la mirada.

—Eres una ilusión pasada Bill, mi presente se llama Tom.

Levantó mi barbilla e hizo que lo mirase, sus ojos me confundían, no sabía descifrar si aquella mirada era de rencor o de resignación.

—Lo sé —reconoció con una sonrisa dulce—No sirve de nada decirte que aún puedes desistir de la idea de casarte ¿Verdad? —preguntó, con voz tranquila.
—No —negué con la cabeza pesadamente —Quiero hacerlo.
—Soy egoísta, lo sé también, pero…Si algún día quisieras que sea parte de tu presente, recuerda que te estaré esperando.

Entrecerré los ojos al sentir el calor de sus manos enmarcar mi rostro.

—Bill…
—También mentí cuando dije que no volvería hacer esto.
— ¿Qué?

Y lo hizo, se despidió anteponiendo sus labios sobre los míos.

—Bill, es la últ…
—Shhh —me volvió a besar —Nunca digas que será la última vez, ni tampoco prometas un por siempre.

2 comentarios:

Anónimo dijo...
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Candy Vanessa dijo...
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